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domingo, 30 de diciembre de 2018

Nieva de Cameros





Siempre que ando en una zona que no conozco (y nunca se conocen las zonas, aunque se haya ido varias veces) procuro escaparme un rato aprovechando las horas tempranas (en este caso, tempranas y heladoras horas) para hacer alguna rutita y practicar la découverte.

En esta caso una vuelta muy lógica en y alrededor de Nieva, pasando por la base de la llamativa Peña Zapatero, y subiendo finalmente hasta los ruinosos muros del antiguo "castillo de Nieva", por un buen sendero, que requiere un pelín de trepada (I).


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lunes, 5 de octubre de 2009

Hoyos de Iregua (2009)

Marcha Hoyos de Iregua. Sª de Cebollera, Cameros, Sistema Ibérico

Este fin de semana ha estado dedicado a los vecinos riojanos.

El sábado desarrollamos la “Operación Calzado” en Arnedo. Los “pieces” de los lolos crecen que no veas. No se si cayeron 6 ó 7 pares en total. Arrasamos. Para compensar el gasto, comida casera en el parque infantil. Cómo se estaba, qué temperatura más gloriosa. Hasta eché una mini-siesta en un banco…

Eran fiestas, ya estaban acabando. Las cuadrillas sacaban sus planchas gigantes a la calle y allí se preparaban sus carnes, sus setas, sus piperradas.

Llegamos a Logroño a media tarde. Un poco de parque, y al meollo: La Parte Vieja. Ambientazo. Por ejmplo: Una cuadrilla de castas, con guitarra y congas incluídas, cantaba en un bar frente al “Carabanchel”. Nos pimplamos tres pintxos (de chuleta, de cochinillo, y la tortilla de patata con picante), con sus correspondientes vinos (del año, adoro ese vino, “como el que sirven en los bares de Laguardia”).

Los niños también disfrutaron, a pesar de no ser su ambiente. Al haber música callejera, cierta algarabía y jovenes disfrazados (anti-estéticas y siempre presentes despedidas de solter@), les cogía en brazos y me marcaba unos bailoteos con ellos. Buen final de sábado. A las 11h30 estába ya en la cama.

El domingo el despertador tenía que sonar a las 6h30. La marcha se denomina “Los Hoyos de Iregua” y hacía su edición XV (ya la habíamos probado en 2007). Lo de "Hoyos" hace referencia a unas lagunitas (secas en verano), que sería el humilde (pero bello) equivalente al ibón pirenaico. Geográficamente se encuentran bajo la vertiente Norte del Pico bajo el que pasamos, el Castillo de Vinuesa. La Sierra de Cebollera, aparte de bellísimos bosques y otras joyitas, guarda claros ejemplos de formaciones de origen glaciar (circos, laguitos, paredes, pedreras, …)

F condujo unos 50’ hasta Villoslada de Cameros. Ni él ni yo llevábamos cámara de fotos, así que tendría que arreglármelas con la cámara del móvil. Algo es algo. Iba ligero (ya que yo no estoy ligero, tengo que aligerar en el material, jojo), con las zapas de monte, chaleco y porta-bidones a la cintura.

El recorrido de este año ha sido de 32 km., y parecía menos duro que el de 2007, ya que se subía a 2000 m, luego se mantenía bastante la cota, para bajar en la última parte. En 2007 el perfil era en “M”; se hacía subida-bajada-subida-bajada.

A los ocho kilómetros era la primera paradita para re-desayunar, y justo después se tiraba para arriba, poco a poco hasta el Castillo de Vinuesa. Zonas de bosque y praderas preciosas durante todo el recorrido. Bajo el pico, al que la Organización recomendaba no subir (tema de seguro, es bastante rocoso y empinado), estaba el 2º control de paso. Desde allí en 2 kms. se llegaba a la zona donde daban el avituallamiento fuerte (bocata, sandwich, caldo, vaso de vino, agua, aquarius, manzana). Unas fotos de la ambulancia “pick-up” y del camión de bomberos amarillo para Aimar, y a seguir la marcha. Repecho majo para retomar las pulsaciones.

Los kilómetros se sucedían en una larga travesía (más larga cuanto más pieneses en llegar) en nivel de cota y ligera bajada hasta el último avituallamiento, a tres kms. de meta.

El calor había recalentado mucho nuestros cuerpos, sobre todo en la última parte, fuera del bosque. Además, Fer se había lesionado en la rodilla. Ya en el frontón, le encargué que me cogiera los obsequios porque me estaba mareando un poco. No había tenido síntomas de agotamiento pero sin duda la mezcla del esfuerzo con el calor me había puesto a prueba. La Coca-Cola de Villaneva de Cameros me entró como una gloria. Eso sí, parece que se la tomó Chiquito de la Calzada (“no puedor-no puedor”), porque una vez más, las ampollas eran de escándalo. El líquido que me dio Bea del hospital no me hizo ningún efecto.

Tras la ducha en Logroño, bajé un ratito a tomarme el café y a hacer acto de presencia en el parque.

La ruta hasta Donosti la hizo B en 2h10’.

domingo, 7 de octubre de 2007

Hoyos de Iregua (2007)

mañanita fresca y sana en Cameros

F. me puso en danza hace meses sobre esta marcha. Apuntando la nota en la agenda del teléfono, lo demás vino rodado, teniendo la intención clara de llevarla a cabo. 

La Marcha en si la organiza entre la Fundación Caja Rioja y el Club de Montaña logroñés “Sherpa”. Llevan, con la de 2007, la decimotercera edición, y lo que no se aun es si repiten siempre el itinerario o no. En caso de no repetirlo, sería más motivante para volver a hacerla.

Desde el punto de vista de la logística, en mi caso era más fácil pues teníamos la posibilidad de pasar el finde en Logroño, aprovechando para visitar a Esther, Ángela y Fernado. Llegamos el sábado 6 al mediodía. Dimos de comer a los lolos en casa; después paseíto por el centro (con Lucía y Rocío). Comemos en casa y cae una buena siesta, yo con Aimar, que enseguida se queda como un tronco. Por la tarde otro paseo (ya se nota que anochece antes de lo que nos gustaría). Pasamos frente al edificio de Beneficiencia; actualmente alberga exposiciones, entre otras cosas. 

Trato de no pasarme cenando, ya sabemos que no ayuda a dormir bien y que al día siguiente se ha de levantar temprano y no mola tener pesadez; hay que desayunar bien.


Salimos de El Cubo con el tiempo justo, Fernando le pisa al Megane mientras es aun de noche. La Marcha se celebra cada 1er domingo de octubre; justamente a las ocho es cuando hay luz suficiente para empezar a andar sin recurrir al frontal. Aparcamos a la entrada del pueblo de Villoslada, con medio coche en la cuneta. No duele, es coche de empresa.

La Guardia Civil controla un poco el acceso al pueblo. Pasamos por el frontón, donde se apuntan aun algunos montañeros “de última hora”. Pasamos frente al centro de Interpretación del Parque Natural, y Fernando me señala con el dedo: No había caído en la cantidad de gente que serpentea por la loma que coge altura, justo entre la carretera a Lomos de Orios y la que sube a las Viniegras.

A los 4 km. se encuentra el primer avituallamiento, junto a un abrevadero: Café, leche, colacao, pastelitos, acuarius, coca-cola, …

Aun quedan 4 km. hasta la cima del primer monte (casi 1900 m). Esta parte de la ascensión es preciosa: Bosque de pinos, prados, algo de roquedo, … Poco antes de la cima el terreno se despeja, permitiedo admirar el desconocido (para mí) paisaje de Cameros. Creo haber podido ver el Pico de Urbión, así como otros tantos que a día de hoy no conozco. En la cima de (…) nos hacen el primer control de paso. Ambiente tranquilo y agradable. La méteo, muy agradable, con nubes altas, sol pero en ningún momento sensación de calor o bochorno. Al contrario, una suve brisa que te haría sin duda enfriarte de permanecer parado.

Tras unos minutos en la cima, iniciamos un descenso en picado al valle, menos mal que el ascenso no era por esta vertiente. Un agradable paseo por el hayedo nos deja en la carreterita que sube a Lomos de Orios. Nosotro vamos por camino; accedemos a una pista que va hasta Puente Ra. Desde este punto se puede ir a una zona de cascadas (a 1,7 km), así como se sube directo a la ermita. La zona de la ermita es muy bonita, es una mezcla de prados, roquedo y pinares, con mesas para comer. La organización nos obsequia con un kit de comida compuesto de bocadillo de lomo con pimientos (haciendo honor al topónimo), sandwich tipo “vending”, manzana, aquarius o coca-cola, agua, y hasta vasito de vino cosechero (en La Rioja no iba a poner vino malo, ¿no?). 

Desde Lomos de Orios la cuesta se mantiene, y la hacemos despacito pues también hay que dejar sangre para la digestión. Por otro bonito pinar ascendemos hasta un alto (Achicharre) despejado y rocoso, tras el cual se llanea un poco por una mezcla de prederías y pinar claro. Observo un bonito pico, que por lo que leo en la guía es el Aspa, y que imagino se subirá desde la ermita. 

Pasada esta zona se efectúa un bonito flanqueo, para tras él lanzarnos definitivamente hacia el valle. Fernando a estas alturas va sumando fatiga, aparte lleva uno de los dedos gordos muy golpeado, lo que penaliza bastante en las bajadas. Llegados a la vera del río (desembocará en el Iregua), comenzamos la parte seguramente más monótona (aunque es precioso caminar junto al río y dentro del cromático hayedo, son 4 kms. del 22 al 26 y ya se empieza a pensar en acabar). 

El km. 26 alberga el último avituallamiento y control de paso. Me zampo dos pastelitos, me trago una coke. Ya sólo restan 4 kilómetros hasta el pueblo, a la derecha del río, al otro lado de la carretera. Voy atemperando el paso ya que Fer va cansado y con los pies doloridos.

Lo siguiente mejor para él, por tanto, es ponerse las zapatillas… Aun antes de irnos nos acercamos a por el diploma y el regalito (una especie de riñonera-termo, que Beatriz enseguida la destina a albergar las meriendas de los niños).

Y precisamente tras la merienda nos acercamos a Gasteiz, pues el lunes Javier tiene consulta, y Bea se queda con él. Yo, por mi parte, me vengo a Donosti en La Contienantal de las 21.30h, sin poder evitar una par de cabecaditas en el trayecto.