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jueves, 25 de agosto de 2016

Pic des Spijeoles (3065 m) Gran Diedro Este






No le pudimos dedicar mejores maneras a sacar fotos decentes y más numerosas en la vía pero bueno, todo no puede ser. Tener gente pegada al culo estresa mucho. 




 

jueves, 27 de marzo de 2008

Batoua (3034 m) face Nord


por allí asoma


cresta sencilla


canal (casi al final)


canal superior


qué tiempos


ay ay ay

Pic de Batoua (3034 m) Cara Norte Clásica (500 m, III / AD inf). Valle de Rioumajou, Saint-Lary, Pirineos


01 y 02.03.08. “Olvídate completamente de hacer una actividad técnica”. Con esta proclama me recibió Alberto el sábado por la mañana, tras haber mirado y remirado la météo francesa y haber consultado con ese gurú (Z).



Tras comprar una botella de Acuarius (bebida isotónica oficial del PMG) y tomar el cortado mañanero, montamos en el 306 sin saber aun a dónde tirar: Normal del Merhleu (Bagneres de Bigorre) o corredor NO de la Collarada (Jaca). Al final me inclino por el pico francés.

Pero hacemos parada en el área del Tour de France, y seguimos dándole vueltas... pues que nos vamos al Batoua, del que hemos venido hablando últimamente. Yo ya había interiorizado, una vez que comprendí la topo de Mousel, que si había oportunidad, me animaría. Así que allí estábamos, frente al macizo del Midi de Bigorre-Merlheu-Montaigú, echando por tierra un fin de semana tranquilo en el monte.

Por tanto, el Valle de Rioumajou nos esperaba y, emergiendo tras un precioso bosque de coníferas, la Cara Norte del Batoua se nos aparecía hermosa y salvaje al llegar al parking de las granjas de Fredançon.

Era primera hora de la tarde y ya estábamos impresionados por una imagen que nos acompañaría hasta el día siguiente a media tarde. Este pico se alza soberbio sobre el valle recortado, como digo, por las formas regulares de las coníferas, y no desmerece a cualquiera de las imágenes icónicas de cualquier otra pared alpina o pirenaica.

Subimos por el bosque, buscando la ruta hacia el Cortail del Batoua (llano del circo glaciar), mientras un hurón se cruza con nosotros.

Las rampas del sendero del bosque son empinadas, y me juro a mi mismo no traer aquí nunca a Beatriz. A la hora y media estamos llegando al llano, rodeado de paredes, buscando una calva enmedio de la nieve lo suficientemente plana para dormir un poco.

El aposento está listo en 1/2 minuto. No hay nada más que hacer que tumbrase, meterse en el saco, tratar de recuperar la temperatura de confort y descansar algo hasta la “hora de la cena”. Charlamos. Nos preparamos unos bocatas de jamón serrano, un poco de queso Roquefort, un yogur y galletas.

Pasan varias horas hasta que el nerviosismo cede y consigo dormir; eso sí, a cortos intervalos. Hasta Alberto se ha quedado sobado antes que yo.

Esa pequeña y horrible sensación de que el tiempo de estar en el saco se acaba y que llega la hora de la acción (cuando deseas fuertemente sacar la cabeza fuera de la tienda y constatar que está nevando) se acaba cuando precisamente comienza la acción y te concentras en otras cosas. Sobre las 4:30 de la mañana del domingo comenzamos la jornada.

Enseguida comenzamos a subir por una canal de nieve dura, a los lados del cual hay varias cascadas de hielo, en dudoso estado. La noche es negra a rabiar, no hay rastro de la Luna, por lo que ponemos a prueba nuestros frontales.


Alberto guía bien, encuentra perfectamente el acceso a la base del zócalo que te deja en la base del corredor de la Norte. Tan negro está todo que esperamos bajo una roca a que claree un poco, hasta eso de las 7:00. La situación merece un recuerdo íntimo: Las primeras luces sobre las montañas circundantes, y dos amigos solos detrás de esta ilusión.

El citado zócalo (“rampa nivosa fácil” según alguna otra descripción leída) se compone de una amplia y algo expuesta pala de nieve a 40-45º salpicada de rocas, circulando entre las cuales llegamos a las campas que dan acceso al corredor. (Esta rampa impresiona sobremanera viéndola desde la ruta de descenso).

Cuando llego a la altura de Alberto voy pensando en eso de “creo que no hay condiciones, lo mejor va a ser bajarse…” La idea de destrepar ese tramo tampoco es que sea muy atractiva, y es jodido pensar que si nos bajamos quizá nunca vuelva a esta ruta.

El caso es que decimos eso de “le damos un poco, y si vemos que sigue mal, nos bajamos” (palabras que creo haberlas oído antes). Tomo el mando un rato, en el primer tercio del canal, que va tomando color, y avanzo a velocidad de crucero; la nieve me permite al mismo tiempo una progresión constante y poder “descansar” la planta completa del pie sobre el escalón formado. Las posibilidades de acabar la ruta por arriba ya son superiores a las contrarias.

Me meto en dificultades al no haber hecho una suave diagonal a derechas que me hubiera permitido acceder al canal de salida, y por dos veces me encuentro hundido y con problemas para salir de las zanjas formadas por el desmorone de la nieve. Alberto me supera y efectua la diagonal pertinente en horizontal. Es el paso tras el cual ya digo “salimos por arriba como sea”. En esos momentos sentía una alegría contenida pues ya veía que mi compañero de cordada se hundía menos y que iba seguro hacia le pequeña brecha de la arista del Batoua. Qué gozada, ¡ya salimos! El Sol de la vertiente española nos baña.

Alberto me confiesa que ha tenido serias dudas durante el ascenso y que cree que hemos pasado apuros. Yo (extrañamente) no lo veo tan negro y me reconforta, en cualquier caso, estar allí arriba ya los dos, estoy orgulloso de nuestra actitud.

El corredor acaba junto a la cima principal, en la cual casi ni paramos. Echo un vistazo a la cresta que nos espera y me pongo más contento pues la veo muy llevadera. Es un tipo a la arista de La Munia, pero más fácil. A ratos vas por el filo en nieve, y en otros tramos optamos por flanquear por el Sur.

Estamos rodeados por gigantes del Pirineo Central: Posets, Eristes, Bachimala, La Munia, Arbizon, Cotiella, Aret, … ilustres vecimos.

Durante la travesía de la cresta, Alberto sufre un pequeño resbalón que le produce un enganchón del crampón ocasionándole un esguince de rodilla. Se hace los 1600 m de descenso sin rechistar. No digo más.

El siguiente y último punto “negro” de la ruta es cómo serán las rampas desde el collado NO del Caurarere, en cuya cima descansamos otro poco, y donde Alberto aprovecha para colocarse la rodillera que ha acertado a subir.

Resoplo otra vez cuando constato que las palas en nieve dura de debajo del citado col son fáciles, y lo único que hay que hacer hasta la tienda es tener paciencia y no relajarse demasiado: Las inmensas palas de la vertiente NO del pico se hacen interminables.

Llegada al vivac. Recogemos tienda y demás bártulos.

Para cuando, bastante cansados, llegamos al parking, el Sol ya se ha puesto tras el valle, y no nos entretenemos demasiado, aunque nos alimentamos e hidratamos. Aunque Alberto pilota el 306, una vez llegados al Área del Tour, la rodilla fría le hace ver las estrellas al bajarse del coche, y me pide que lo lleve yo hasta Donosti, y que le acompañe a la Policínica, al menos a que le den un primer diagnóstico, le hagan un vendaje y le receten alguna droga blanda.

Llego a casa a las diez de la noche, pero como la Lola y los Lolos están en Gasteiz, no hay ningún problema.

Bellísima jornada alpinística, de las que requieren compromiso mental, pero que desgraciadamente a Alberto le ha resultado un tanto ingrata y frustrante por su tontuna lesión.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Mulhacén (3462 m)

Posted by Picasa

Pico Mulhacen (3462 m) normal vertiente Sur. Alpujarras, Sierra Nevada, Cordillera Penibética

"Salimos el Lunes sobre las nueve y cuarto de la mañana. Antes de subir Somosierra ya fichamos al Pico Lobos con una capita de nieve encima. Pasamos Madrid por la M-30 con mucha densidad de tráfico pero sin retenciones, y continuamos nuestro trayecto hacia el sur. Sobre las 6 de la tarde llegamos a Granada capital, viendo la puesta de sol y Sierra Nevada cara norte, nevadito al fondo, nieve más bien de altura, pero nuestro trayecto continuaba, ya que teníamos que llegar a Capileira en las Alpujarras, y nos quedaba una tirada aún. Así pues siguiendo la carretera a Motril, la abandonamos, en cuanto vimos la primera entrada a Lanjarón. 

Ya todo esto de noche, fuimos internándonos por las carreteras sinuosas de las Alpujarras, con bastante prudencia por el desconocimiento y por lo poco que se veía. Tras pasar Orjiva dudamos en un cruce si nos hemos metido bien, paramos a un lado, y vemos a una chica sentada en la acera que se levanta y viene hacia nuestro coche. Le pregutamos a ver si vamos bien, nos dice que si, y que a ver si la podemos subir unas curvas arriba, que vive en la "comuna de beneficio". Es una chica joven con pintas de jipi totales, con sus churros y toda al pesca. La cogemos y el coche se inunda de un inesperado perfume a "poca ducha" y "marihuana" a la vez. Resulta ser Checa, nos invita a que vayamos a la bajada, porque hay muy buen ambiente, muchos niños y muchos "porros"... , la dejamos en su destino y continuamos comentando la anécdota, y porqué no, lo buena que estaba... Llegamos a Capileira sobre las siete y pico de la tarde, y damos una vueltilla para hacernos una idea del pueblo, sin ver demasiada cosa por la oscuridad, pero ya se entrevé que el pueblo es precioso con todas sus casitas blancas y muy bien cuidadito con oferta turistica de casas rurales restaurantes tipicos de allí etc etc. Ya se nota una rasca bastante seria, y decidimos ir a buscar nuestro vivac, para lo que nos teníamos que meter por una pista que llevaba a la "Cebadilla", y de ahí a una central electrica que es el comienzo escogido para el acercamiento al refugio al dia siguiente. La pista es un poco sinuosa y bastante bacheada, y tras media hora o asi, llegamos hasta el final, encontrandonos poco antes de la central con unas casas y una iglesia fantasmagóricas, todas ellas abandonadas. 

Tras inspeccionar la zona decidimos dormir un poco mas adelante de las casas, porque la verdad es que nos acojonan bastante, parecen sacadas de un programa de Iker Jimenez... Nos metemos al saco rapido con bastante rasca, y a intentar dormir. Al poco tiempo Aiert salta sobresaltado, diciendo que ha pasado algo al lado suyo, y tras un momento de alerta, vemos que son dos perros tipo pastor lanudos, que andan pululando por ahí como pedro por su casa, asi que nos tranquilizamos y seguimos intentando dormir, llegando a ver alguna estrella fugaz. Nos levantamos con el amanecer, y ya vemos un poco la zona, muy encañonada, y la posible subida al mulhacen que se intuye tras una loma de nieve. Hacemos las mochilas y arrancamos hacia el refugio, al principio se trata de atravesar una zona bastante encajonada siguiendo el rio, con varias subidas y bajadas. La zona es muy bonita y el rio trae agua, formando alguna cascada chula y rincon pintoresco. Después el valle ya se abre, y se trata de remontar lomas y lomas, hasta donde se intuye que puede estar el refugio. Nos percatamos de las obras herencia de los arabes, que hay en forma de acequias, toda una red de conducciones del agua desde la montaña hasta el valle. Es muy bonito verlo. 

Pasamos varias bordas de pastores, y en la última, la mejor preparada y marcada en la guia, nos sale una inesperada visita en forma gatuna. Una gatita con un colorido precioso, se empeña en que la hagamos caso, la acariciemos y nos acompaña casi hasta el propio refugio de Poqueira. Al final nos despistamos un poco y salimos ladeados, pero vemos el refugio a nuestra izquierda, y accedemos a él, tras poco más de dos horas y media de pateada. Tiene una pinta cojonuda como ya habíamos visto en fotos. Nos ponemos los correspondientes zuecos y hacemos los trámites de registro con el guarda, que es un chaval joven de la zona. En el refugio no hay nadie hospedado para esa noche, y solo vemos a un ingles que acababa de bajar del mulhacen, y se iba para el valle. Aiert intercambia unas palabras con él en ingles, y nos cuenta como esta un poco la zona, la cual vemos con muy poca nieve en su parte sur, menos de la que nos esperábamos. El Veleta tambien lo hemos visto pelado a la subida. La parte de descripción de los servicios del refugio, cosas a la venta etc etc se la dejo a Aiert que lo flipó pero bien y seguro que lo cuenta al detalle, que vale la pena. Dejamos las cosas en la taquilla y en nuestra habitacion. Estamos solos en todo el refugio, habíamos optado por subir las fundas de vivac y dejar los sacos abajo (gran error). Nos tiramos la tarde en el refugio, se nubla todo fuera, las nubes andan a toda mecha subiendo del valle. Hace una rasca muy importante en el refugio, yo estoy super destemplado, flojo, y no consigo entrar en calor, pero el guarda nos enciende la chimena y resucitamos un poco. A todo esto ya había tenido mis primeras serias dudas subiendo al refugio, porque me empezó a doler mi historia, y llegué un poco emparanoiado al reffu, pensando si podría subir, para variar. A las 7 nos saca la cena de puta madre, tres platos y postre. La sopa nos hace resucitar, la comida es decente y abundante. Nos vamos a la cama a las ocho y pico, y sufrimos las incomodidades de dormir en una funda, Aiert no hace mas que decir que parece que está dentro de un condon gigante, y las dos mantas que nos corresponden por taquuilla se hacen hasta insuficientes. Dormimos vestidos del todo. bueno mas bien no dormimos y nos dedicamos a ver qué hora es en esa interminable noche. A las siete y media nos despertamos y bajamos a desayunar a las 8 según lo acordado. El espectáculo es mundial, una mesa llena de diferentes productos para engullir, lo núnca visto, desde galletas bizcochos cerelaes de distintas clases mermeladas mantequillas, foie grass, una especie de nocilla, aceite, y alguna guarrada de la zona dificil de describir. Aiet se pone tibiio, pero yo sigo con mal cuerpo y como porquísimo. Fuera el día parece claro, hay mar de nubes abajo y despejado arriba. Pa las 8:40 estamos ya en camino para la cima del mulhacen. 

Remontamos hacia arriba el rio Mulhacen, que es la ruta elegida, y tras un rato de ascenso comenzamos a pisar las primeras nieves. Continuamos subiendo viendo ya unos lagos helados, y ´llegamos a la altura de la abominable pista que sube de capileira y pasa por todas las laderas de los gigantes de allí, a tresmil y pico metros, qué barbaridad. Está cubierta de nieve la atravesamos y sin llegar al collado, nos ponemos los crampones por precaución, y comenzamos a subir la pala oeste del Mulhacen. No es muy empinada, pero tiene tramos de nieve dura que exigen mas atencion, aparte de por la poca innivacion hace que de vez en cuando pisemos alguna piedra tapada por la nieve y demos un traspies. Tras el comienzo de la pala ya vimos como las nubes subían a toda la leche y se iba cubriendo todo. Hacia el Oeste el Veleta y Pico de los Machos se veían muy intermitentemente, y las nubes avanzaban también velozmente hacia la cima del Mulhacén. La pala en cuestión es bastante bonita y se hace mucho más larga de lo que parece, tiene un desnivel de cuatrocientos largos. Al final vemos ya todos los vivacs y el geodésico que tiene la cumbre. Son las once y diez, y vemos justo justo la vertiginosa "Alcazaba" al otro lado, que tiene pinta de ser un monte guapísimo y más salvaje aún que el recién subido. Echamos una mirada a la cara norte, y flipamos un rato con la caida, y los canales posibles de subida que tiene. Aunque la nieve se ve poco transformada, ya le vemos un atractivo total para otra ocasión. Lamentablemente no es el día adecuado para ver Africa y las montañas del Ris, como ponen en las guias que se suelen ver los días claros. Vemos que tenemos cobertura, y como ya te dije, que del primero que nos acordamos en estas situaciones es de tí, así que llamadita al canto. Aiert aprovecha para hablar con Elena, y yo mando otros smseses. Ya inundados por las nubes comenzamos el descenso, haciendolo con cuidado para no tener ningun traspies, y bajamos a la laguna de la caldera, y al refugio del mismo nombre a 3040 metros. El refugio tiene una pinta muy guapa para invierno, pero algunos cerdos ya han dejado su firma en forma de basura. Tras verle las posibilidades al sitio, y tras estar todo ya muy cubierto, decidimos subir a unos picos unidos por una aristilla de nieve, que tienen pinta bonita. Los subimos, ya en nieve menos transformada y hundiéndonos un poco. Al final por el mapa deducimos que son los picos de la laguna larga, de 3.185 metros. El polar de Äiert, marca la altura muy acertadamente. De aquí ya, aún habiendo oportunidad de subir alguna otra cima cercana, nos damos por satisfechos, y como cada vez se ve menos, comenzamos la bajada, buscando la cabecera del rio por otra zona diferente a la subida. Llegamos al refugio sobre las tres y cuarto de la tarde. Allí vemos a un chico que acaba de subir solo, y tras cruzar unas palabras, resulta ser de Marbella, y estamos toda la tarde intercambiando opiniones y experiencias montañeras junto a la chimenea hasta la hora de la cena. 

Volvemos a cenar los tres como señores, sopa calentita, espaguettis con diferentes especias y pechuga de pollo con guarnición, y de postre "caquis", que no había probado en la vida, pero no me molaron mucho. Un ratillo mas de charla y a la cama con la idea de bajar al dia siguiente al coche. Al acostarnos siento mas frio que nunca, duermo con toda la ropa que tengo menos el gore, y horrorrrrrrrrr, me comienza un insoportable dolor de espalda. Me tomo de todo, pero me hace poco efecto, así que paso las horas dando vueltas sin pegar ni ojo, jamandome el tarro sobre la bajada del dia siguiente. Veo que Aiert no pega ni ojo tampoco porque no para de dar vueltas, y casi fundimos la pila de nuestros relojes de tanto dar a la luz para consultar la hora. Cuando al fin dan las siete y media bajamos a desayunar, encontrando lo mismo que el día anterior. Yo no desayuno casi nada, y Aiert tambien está mas desganado que el dia anterior, y desayuna poco igualmente. Salgo fuera a ver el día, y vuelvo a ver las cabras montesas de la zona, que se acercan hasta la misma puerta del refugio en busca de comida o a curiosear simplemente. Les doy unas rebanadas de pan bimbo, que la mas descarada se come ansionsamente. A todo esto comentar, que el chaval del refugio de nombre "Valeriano", era un tanto friki, jajaja, nos dió alguna contestación asi muy graciosa constatando que era un poco cabezón, pero una gran persona, fue muy agradable conocerlo, nos trató muy bien. Y resultó que la famosa gata era suya, por lo visto la minina campa a sus anchas por la sierra, desaparece días del refugio, y en verano es posible encontrarla hasta en la cima del Mulhacen según sus palabras... 

Tras el desayuno preparamos las cosas y bajamos hacia el coche con mucha precaución por mi parte, y sin correr demsiado, que no estaba el horno para bollos. Llegamos en algo menos de dos horas, y allí estaba nuestro "Astra" en el pueblo fantasma. Había sobrevivido a los espiritus. Nos cambiamos y bajamos a capileira a echar una visita a fondo a este precioso pueblo alpujarreño. ¨Después continuamos hacia granada, con la idea de coger una pension para pasar la noche asearnos etc etc y hacer un poco de turismo por la capital. Tras llegar a Granada y los típicos lios de una ciudad desconocida, dejamos el coche en un parking publico y nos vamos buscar una pension que nos habia recomendado Valeriano. Tras pasar por la oficina de turismo la encontramos, en una calle de mucho tráfico y bullicio. Pillamos una habitación por 40 euros la noche, y al entrar nos encontramos que habían hecho maravillas para meter dos camas y un baño en tan pocos metros cuadrados, jajaja, nos reimos, duchamos y salimos a dar un voltio por la city. Al primer bar que entramos, con una caña, ya nos saca una tia (que estaba cañonnnnnn), unos bocatas en pan redondo tipo donuts, de jamon con tomate y aceite y patatas con salsas brava y ali-oli para elegir. Yo no salgo de mi asombro (¿cómo sacan beneficio a eso?). En el segundo, repetición de la jugada, dos cañas, y nos da a elegir una lista de tapas. Pedimos tosta de jamón con salmorejo, y ya la sonrisa se empieza a dibujar en nuestras caras. A mí, dolorido, me hacen más efecto las birras que los analgésicos.

Tras eso ya fue dar vueltas turísticas, buscar una "tetera" para R que no encontramos exactamente, y seguir tomando cañas con la correspondiente tapa, hasta las nueve y pico de la noche, totalmente comidos y cenados a la vez, y un tanto bebidos. La ciudad de Granada aparte de bonita, es una gozada, mogollón de ambiente juvenil muy liberal, mezcla respetuosa de culturas, una ciudad muy jipilonga y permisiva a primera vista. En el hotel el programa del Gran Wyoming nos hace más gracia que de costumbre (¿porqué sería?), al rato me doy cuenta de que me he dejado una cosa que le he comprado a rosa en un bar, y entre risas, a vestirse otra vez y al bar a ver si estaba, y pumm, hubo suerte, alli estaba. Luego ya nos acostamos, y aquello resultó ser más ruidoso que un concierto de Metallica en la misma habitación. Las ventanas eran de papel, obras toda la noche en la calle, y manadas y manadas de borrachos viniendo de jueves universitario hasta las siete de la mañana mas o menos, cantando a grito pelado. Conseguimos dormir algo, ya que las sabanas limpias y no pasar frio se agradece, pero tampoco descansamos como debiéramos. Luego pillamos ya le coche y vuelta pa’ casa. Nada más sentarme me dio otro ataque de dolor y me drogué y tumbé en el asiento de copiloto, y hasta Madrid no me entere de mucho, Aiert iba bien conduciendo. 

Ya en Madrid optamos por pasar por la M-40 a sugerencia de Aiert, mejor conocedor que yo de Madrid, y nos sale muy bien la jugada, ya que es algo antes de la una, y encontramos a la primera los cruces buenos, y en media hora o así, ya estamos en la N-1 saliendo hacia Somosierra. Paramos despues de bajar somosierra en un area de servicio de la provincia ya de Segovia que esta de puta madre, "Area de Boceguillas". Una cafetería super--elegante, en la que nos comemos dos bocatas ricos, y tienen una tienda muy fina de decoración tirando a rústica y le compro una regadera con un esmaltado de flores simulando antigüedad, para Rosa en Olentzero. Vamos a la estacion de servicio a llenar el depósito y aprovecho para echar una mirada a toda la sierra de Ayllón y Pico lobos, que los tenemos en frente, y se me ocurre que se podría organizar la proxima salida con los de Madrid a ese pico, en estilo invernal a primeros del año proximo. Ya continuamos el viaje hacia Donosti, sin percances, salvo la niebla por Burgos, y llegamos sobre las cinco y media con Aiet cansado ya de tanto coche. Yo igual no estaba en condiciones de conducir por tanta mierda tomada para el dolor. Y aquí acaba nuestro periplo, creo que una experiencia muy positiva, nos lo hemos pasado muy bien, la zona alta de la sierra resultó muy bonita, y el mulhacen es un señor monte para hacerlo en invierno, aunque nos hubiera gustado con nieve desde más abajo, pero bueno, nos conformamos sin duda con lo vivido".

Texto: AFC, 04.12.06

lunes, 29 de agosto de 2005

Pic Trois Conseillers (3039 m) ::: arette Ferbos


Pic de Trois Conseillers (3039 m) arista Ferbos. Neouvielle, Pirineos
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eso es una pose alpina y lo demás txorradas

Yo es que a crestas he ido pocas veces, y esta no fue una excepción. Pero, bonita, lo es un rato.

miércoles, 8 de septiembre de 2004

Tempestades (3290 m)


Pico de Tempestades (3290 m) ruta normal Cara SE. Valle de Ballibierna, macizo de la Maladeta, Valle de Benasque, Pirineos




intro Tras un día completo de mal tiempo en Benasque, el miércoles 8 la méteo nos dio una tregua a todos los que nos habíamos desplazado a este gran teatro de la naturaleza a subir a sus picos más feroces…

fecha 08.09.04, miércoles

dificultad/carácter II F+. Ambiente de alta montaña, algo largo y mucho desnivel en poca distancia. La arista hacia Margalide* es aérea en algún tramo (II).

grupo Alberto, Aiert y yo.

base Puente Coronas, 1950 m

tiempo total 7h10’.

horario (trayecto bus Senarta-P.Coronas 7.30h-8.05h), inicio P.Coronas 8.15h, Cima Tempestades 11.40h, P.Coronas 15.15h.

foto digitales nikon de Alberto y Aiert.

m+ Picos Margalide y Rusell (con su interesante couloir invernal), y un largo etecétera en el Valle.

ruta Desde el Puente Coronas (se llega en bus por la pista regulada de Vallibierna –julio, agosto, ½ septiembre-) se toma en principio el GR que va hacia el fondo del valle. Llegados a un puentecito de madera, no lo cruzamos (iríamos hacia el Vallibierna), y seguimos por la misma orilla para subir hacia el Ibón de Llosás (referencia: las paredes negras que lo cierran por el Norte). Pasado el 2º ibón, de bonita forma alargada, ya giramos hacia la izda. (hitos) para ir alcanzando las grandes morrenas en el circo Tempestades-Margalide-Rusell. La hierba va dejando paso poco a poco a la pura roca granítica, cada vez más másica. El entorno es de alta montaña, el típicamente desolado y agreste de este macizo. Entra grandes losas (recuerda también al acceso al Ramougn, en Neouvielle) vamos acercándonos a la base del pico, que se alcanza por pendientes fáciles y una breve trepada en su pináculo final (I). Descenso por el mismo itinerario.

report Con sensaciones no todo lo buenas que me gustarían, y un poco emparanoiado porque había tenido un mareillo hacía unos días (en Campillo de Ranas), pero contento de acometer un 3000, que ninguno de los tres, por cierto, nos acordábamos de cúal había sido el último que habíamos subido. Al Valle superior accedímos mediante el bus (11 € c.u. i/v) Benasque-Vallibierna. Buen ambiente, con música reaggae y todo. Afortunadamente era de noche y apenas se veían los cortados del valle por los que discurría el bus…

De los pocos que subimos, éramos los únicos en ir a Losás. Un simpático pamplonica iba al Vallibierna, un poco despistado, y otros 2 grupos al Aneto, por Coronas. A la altura del puenntecillo de madera adiviné la situación del ibón de Llosás por las grandes paredes negras de origen glaciar que enmarcaban la cubeta, bajo la vertiente SO del Tempestades. Lo alcanzamos, y nos vimos rodeados de un gran marco pirenaico. Granito por todas partes, con agujas, placas, aristas, y el 3000 más alto del Pirineo muy cerca. Pasado el 2º ibón la pendiente se hace dura y mantenida hasta la cima, sin apenas descansos. La llegada a la misma es sencilla, con una fácil trepada final y que además no impone exposición, al no tener que efectuarse por la vertiente Norte (la imponente del glaciar de Tempestades). Las nubes, durante toda la ascensión, han estado pululando por la arista, y se adivina que están asentadas en el lado Norte de la cresta. Por mala suerte, durante la estancia en la cima la niebla cubre todo y apenas se levanta algo para vislumbrar el Aneto. A&A se piensan el paso al Margalide, mientras que yo desisto porque estoy algo nervioso; les esperaré en la roca donde hemos dejado los crampones y los piolets. Así pues, se acercan al collado y, dejando todo menos el casco y las cámaras en el mismo, se dirigen ligeros hacia el pico, que no es más que una preciosa “erección” de la más famosa arista del Aneto (ver report de Alberto).

Nos reencontramos en la roca comentada arriba, y tras comer otro poco, emprendemos el descenso, con el tiempo un poco justo, aunque suficiente, para tomar el bus de vuelta al Pla de Senarta. Nos da tiempo, junto a la parada, a mojarnos un rato los maltratados pies. Abajo en el valle, nos espera Barrabés y nuestro confortable vivaco.

Ascenso de Gorka Nuestro querido tigre de Zamatete había hecho la misma ruta hacía más de un mes antes; he aquí alguna de las fotos que me ha enviado:

report de Alberto Tras hacer cumbre en el pico Tempestades, surgieron las dudas de continuar la arista hasta el pico Margalida, la causa principal era la niebla y viento existente que quitaban las ganas de meterse en ella, tras una primera impresion un poco alarmanate por el perfil de la misma que asustaba un poco. Al final en un claro Aiert y yo nos animamos y comenzamos a recorrerla planteándonos la duda de siepre, ¿cuerda o no cuerda? Como el libro dice que es mas fácil de lo que parece y que no supera el II grado en ningun momento decidimos ir sin ella por rapidez, ya q la niebla acechaba otra vez. Al principio cometemos el error de subirnos a un gendarme, el cual hay que flanquear por el lado izdo, llevándonos al vacío de la vertiente de Barrancs, nos asusta ver semejane patio y pasos tan expuestos (que no dicifiles) y decidimos retroceder y buscar el paso por el lado contrario,encontrando ya unas fitas dispersas que nos ayudan a ir progresando entre el caos de bloques. La roca es granito de una excelente calidad y el progreso es rapido, entre trepadas y destrepadas. Como punto a atención, le recalco una y otra vez a mi compañero que mire dos veces lo que pisa y lo que toca, para evitar la caida con un bloque suelto, desagradable situación que uno ya tuvo ocasion de experimentar. Llegamos a lo que parece tramo final, y como cima del pico Margalida observamos una gran piedra sin base en su punta alta, con lo cual nos obliga a hacer un extraño paso y colocarnos como "montados a caballo" para sacar la foto cimera. Observamos una reunión que parece ser la salida del corredor al pico Margalida desde la otra vertiente, aunque ahora son todo rocas, se intuye la belleza de este itinerario directísimo. La vuelta la desarrollamos con el mismo cuidado de la ida, mirando con lupa lo que tocamos, aumentando un poco la dificultad, al tocar mayor terreno de destrepe, hasta que llegamos de nuevo al collado donde habíamos dejado las mochilas, y desde donde divisamos a Iñaki esperándonos más abajo, con cara seguramente de aburrido. Como anécdocta decir que Aiert divisó en una grieta de la cresta una bombona de oxígeno, que casi no queremos ni imaginarnos por qué causas acabó en dicho lugar.

En definitiva un bonito trayecto, disfrutón, pero a realizar con exquisito cuidado por la exposición del mismo en muchos momentos, el cual no pudimos aprovechar su belleza al 100%, debido a que la niebla nos chafó las vistas hacia el Aneto y Pico Rusell en muchos momentos, aunque si que llegamos a ver parte del glaciar en alguna ocasión.

AFC.

Iñaki, sábado, 07 de mayo de 2011

sábado, 22 de marzo de 2003

Taillón (3144 m) couloir de Gauche



 


























Taillon (3144 m) cara Oeste-couloir de Gauche (III/D). Gavarnie, Pirineos

El pico Taillón es un gran pico que además ofrece un excelente terreno para el juego alpinístico. Su normal es una de las más fáciles de los tresmiles pirenaicos, ascendido por multitud de montañeros durante la teporada. Su Cara Norte es codiciada como una de las más bonitasy es una de las grandes clásicas del arco. Su amplia Cara Oeste, frente al Gabietou Oriental, presenta una arista (la NO) de dificultad clásica, y tres corredores-goulottes de variada dificultad y longitud. 

Toda vez que la Norte ya la hicimos con Ioseba, mi objetivo como salida guiada era el corredor que observé en el decsenso de la misma, mientras atravesaba el Glaciar de Gabietou: El couloir de Gauche, con una preciosa cascada de hielo al inicio de las “hostilidades”.  

dificultad, carácter: 350 m, la mitad de la Norte en desnivel. Aproximación más larga, aunque fácil; descenso sencillo. Técnicamente comporta una cascada de unos 20 m con pasajes de 70º en buen hielo. Nieve entre 45-55º; paso mixto M2 en la barrera rocosa superior. 

grupo: Abel Abarrategi, Iñaki Zuza (guía A.M.) y yo. 

fecha: sábado 22 de marzo de 2003. 

meteo: tiempo algo inestable con viento Sur, frío en esta altura, y nubes altas. 

foto: Sensia 200 en la Nikon F70; las pasaré a CD, como la de la GD. 

m+: Goulotte central, de alta dificultad (2 cascadas de entidad). 

route: St. ski Gavarnie (1650 m)-collado Bujaruelo (2270 m)-Cara Oeste-Taillon-St. ski Gavarnie. 

desnivel: 1500 m de subida total, desde el Parking, hasta la cima. 

tiempos: st. ski 6.15h, cima 12.00h, st.ski 16.15h; total 10 horas ida y vuelta. 

material (ataque): botas dobles Asolo, crampones Grivel-2F, peto SalewaPowerTex, mallas térmicas TNF, forro polar fino TNF, chaqueta Mountain-Jacket TNF, piolets Ch.Moser y Grivel-Rambo. Casco y guantes Ch. Moser de lana. 3 tornillos de hielo para la cascada. 

reporte

Salimos temprano aunque podríamos haber madrugado más. Abel Abarrategi, Zuza y yo formamos la cordada. La aprox. a la vía es larga y se hace cansa, ya que hay que superar el zócalo del glaciar de Gabietou. En 3 largos superamos el cono y cascadas de entrada, es técnico y bonito. La cascada es para entrarle con buena técnica; no es larga pero llegará casi a los 80º en algún tramo. 

La segunda parte del la goulotte es un couloir de 45-50º en buena nieve, que pone a prueba los gemelos. Me pongo a prueba, subiendo acompasadamente entre el guía y mi compañero, quien llevaba una cámara digital. En la cima del Taillón esperamos en una zanja cavada a los compañeros que han hecho la Norte clásica, entre ellos Juanan. El descenso lo realizamos sin novedades, por el glaciar del Gabietou. 

Durante largos ratos he observado la Norte del Gabietou, y no he visto nada que me haga pensar en intentarla: La entrada no es evidente, en la parte final aparecen muchas bandas de roca, los seguros deberían ser en nieve, y no es una cara algo cóncava como puede ser la del Taillón. Hay más que perder aquí que ganar, pienso yo. De vuelta al Valle, gran merienda-cena en Gedre, y tremendo vivaco en el parking, junto a un muro y protegido por él. 

Al día siguiente decidimos hacer la Norte del Pimené. Se desecha la posibilidad de hacer el couloir Clé de Curé del Pene Blanque de Troumouse, al que yo le tengo echado el ojo... en la cumbre del Taillón.

Donostia, 1 de marzo de 2004