lunes, 9 de junio de 2008

"Les Agulles". Macizo de Montserrat, Prepirineo



11.05.08. Tiempo: 3h00.

El recorrido que preparó À como alternativa a “la Teresina” resultó precioso. Sólo por recorrer un área de un macizo tan especial, tan particular, tan diferente a lo que estoy acostumbrado, y en ese ambiente de continuo cambio nubes-lluvia-sol, y además solos, resultó entrañable. Echamos de menos a alguno que otro de la cuadrilla que también “le da” al monte.

Técnicamente, el trazado accede a un primer collado u horcada entre dos agujas, a través de una fácil chimenea (I). Luego se flanquea otra aguja hasta llegar a la base de un resalte entre otras dos agujas (por esta zona avistamos una cabra montesa; IA diagnosticó incluso que se encontraba embarazada). El mencionado resalte rocoso se supera mediante una cuerda en dos tramos. Calculo que en libre sería III+ ó IV, aunque para À era “grimpada” de II (aquí os podéis imaginar el nivel de cada uno…).

Decididos a seguir, superamos el tramo sin dificultad, aunque no sin esfuerzo. Al salir de aquellos resaltes, comienza a llover. Situados sobre una plataforma rocosa, descubro de nuevo a la cabra, que me observa. Llamo a À para que la observe también.

A partir de aquí la ruta continúa en descenso, y la única parte algo delicada es el destrepe de una chimenea estrecha (II-).

Teníamos dos opciones tras este paso: Efectuar la ruta circular virando por el Norte, o pasar por el “refugi” y volver a la horcada del pricipio. Elegimos la 2ª opción ya que la primera es más larga, y tenemos siete amigos más con los que reunirnos.

Enkarterriak




24 y 25.05.08. Ya no me acuerdo por qué hemos ido a pasar este finde a las Encartaciones, y no a otra zona. Es caso es que no la conocíamos; se trata de una comarca con personalidad propia dentro de Bizkaia. Una personalidad, en realidad, mezcla de varias: Vasca, castellana, cántabra.

A Balmaseda, con la autovía que han abierto en marzo o abril de este año entre Bilbo y Zalla, se llega en 1h20’.

Balmaseda es afamada sobre todo por la celebraciones especiales que hacen en la Semana Santa, con representaciones teatrales de la pasión, etc., en las que el pueblo se debe volcar. La verdad es que es una villa con mucho ambiente; mucha gente en la calle, incluyendo las cuadrillas de txikiteros profesionales.

La sociedad que coordina y dinamiza las actividades turísticas de Las Encartaciones es “Enkartur”, cuya oficina central está en el casco de Balmaseda. Allí hice recolección de los folletos turísticos que tanto adoro. La verdad es que ofrecen una bonita, atractiva y dinámica imagen. Me llamó sin embargo la atención, en mis prospecciones previas en internet, que la web turística de la diputación vizcaína es bastante deficiente… me extrañó bastante. Eso sí, la web de Enkartur está muy bien, tanto como que es completamente nueva.

Me he liado; el caso es que allá anduvimos por Balmaseda, el sábado por la mañana, de burro en burro. Digo esto porque hay una muestra de burros de las Encartaciones decorados de multitud de formas a lo largo y ancho del pueblo (incluso los hay en el Museo de “Boinas La Encartada”). Así que eran los mismos niños quienes iban corriendo calle arriba y calle abajo tras estas esculturas a tamaño real del noble animal.

También se disputaba una etapa dolomítica en el Giro, en la que Contador se pondría de maglia rosa, así que me metí en el mítico bar “Los Gemelos”, en el que, o estaba puesto el Giro, o estaba puesta la pelota. En estos bares de txikiteros y jugadores de mus no ponen “mariconadas” como la F-1 y la Moto GP… Por cierto, impresionante documento (otra de las ventajas de este tipo de bares): Un cortado, 90 céntimos. Eso sí, sin “glamour”. Pero, ¿quién quiere glamour para tomarse un cortado?

Tras proveernos de la merienda en “Erkoreka kalitatea”, pasamos ya a adentranos un poco en Enkarterriak, concretamente a nuestro alojamiento de hoy: Amalurra es un “conceto”. Yo llegué pensando que era un emporio de bilbaínos para bilbaínos, y resulta que es una historia que montaron hace más de quince años unas parejas con intereses en organizarse un modo de vida alternativo y en común. Esta pequeña/gran historia de toda una hazaña se puede ver en imágenes y textos a la entrada del comedor. Amalurra es un gran prado ajardinado, donde encontramos las diferentes áreas que proporcionan una experiencia seguramente bastante diferente a otros “resorts” turísticos. Como vimos, mucha de la clientela no va simplemente a alojarse, sino que asisten a cursos/seminarios tipo yoga, desarrollo personal, meditación, etc.

El entorno es precioso, claro. Muy verde, con muchas flores en todo el recinto (sobre todo rosas). El Kolitza, monte-icono de la zona, al fondo, con su bonita forma piramidal. Y otro monte muy muy cerca, con una bandera ondeando en la cima, al que no hacía más que mirar, intentando calcular cuánto tiempo me haría falta para subir y bajar, por dónde tendría que ir… en fin, lo típico en este aficionado a complicarse la vida en estas disquisiciones.

La tormenta que cayó durante la cena fue preciosa; en realidad fue precioso estar cenando en un comedor tan agradable, con un ambiente tan relajado, viendo y oyendo la tormenta en el exterior.

La noche la pasé mal; Demasiada cena+cama extraña. Sufrí un pertinaz insomnio desde las dos hasta las seis o más. Estuve rotando entre varias camas durante la noche, además. Pero al menos los niños pasaron buena noche.

El sanísimo desayuno del domingo no lo apoveché debidamente (¡cenar poco, desayunar mucho!).

La ruta del domingo no pudo ser muy xtensa, tan sólo pudimos asomarnos al gran valle de Karrantza, enclavado dentro de Enkarterriak. Pasada la isla cántabra de Trucíos, se accede, tras un desvío en la ruta hacia Biáñez, al alto de El Suceso, donde te encuentras con una plaza de toros; curioso de veras. En realidad te encuentras, de izquierda a derecha: Una ermita, la plaza, y un caserío, de tipología semejante a la guipuzcoana. La señora del caserío, que allá andaba al acecho, nos colocó un par de quesos curados de oveja. Menuda negocianta.

Subimos hasta el mirador de El Suceso, desde donde las vistas hacia Karrantza son espectaculares.

De vuelta ya hacia Balmaseda, paramos en el museo de las Encartaciones, en La Abellaneda, sin mucho éxito (niños dormidos, pocas ganas de ver museos).

O sea que “carretera y manta”. Pasamos de Enkarteriak al valle de Aiara/Ayala, por una carretera que transcurre por territorio burgalés. El parque recreativo que hay junto a la iglesia de Ntra. Sra. de La encina está impracticable porque la hierba está a rebosar de agua. Bajamos a Artziniega. Si ayer comimos bajo los soportales del Ayuntamiento de Balmaseda, hoy lo hacemos en el frontón cubierto de este (bonito) pueblo, de los más importantes de Aiara.

Finalmente la cosa termina en lluvia. Bueno, en tormenta.

Así que llegamos a Gasteiz bajo la tormenta, admirando otra vez el maravilloso bosque de Barazar, y recordando la bestial tormenta que nos retuvo 1/2h en un túnel de la autopista entre Murgia y Gasteiz hacía varios meses. Fotos aquí.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Alt Penedés, Barcelona

finde 10 y 11 de mayo de 2008.
Tengo guardados varios e-mails informando de la preparación, por parte de Angels e Igotz, del que yo creo que habrá sido el 1er fin de semana de la cuadrilla sin hijos, desde que nació Uxue, que fué la primera “hija” de la cuadrilla.
En esta ocasión la organización del evento ha corrido a cargo de ésta la pareja “catalana”, que residen en Vila Nova i la Geltrú. Para ello incluso llegaron a visitar personalmente varias casas rurales, hasta decidirse, previo correo informativo al resto, por la Casa Rural Can Massana, en la villa del Alt Penedés llamada Sant Pau d’Ordal.
Este pequeño pueblo pertenece al concejo de Subirats, y se encuentra completamente rodeado de las viñas que producen el afamado cava catalán. Consecuentemente, la profusión de bodegas que lo producen (“cavas”) es enorme a lo largo de las rutas de alrededor. Sant Sadurní d’Anoia, el pueblo cercano más importante, acoge por ejemplo la más “mediática” de ellas, es decir “Freixenet”.
El grupo lo componemos doce personas; tan sólo faltan, por razones laborales y familiares, Yolanda y Beatriz. Entre los doce, sumamos la misma cantidad de hijos.
Una vez claro el plan y el papel en él de cada uno, sólo hay que esperar a que llegue el día D y la hora H. El día, el 9 de mayo; la hora, las 16h00. Y el lugar, la cafetería de Zuasti, en la autopista Iruñea-Irurtzun.
En aproximadamente, y tras un ameno viaje (parada única en Pina de Ebro), 4h30, llegamos a SPO (lo de SPO lo escribo porque se supone que voy a escribir muchas veces el nombre del pueblo, y entonces escribo sólo las iniciales: Sant-Pau-Ordal).
Igotz y Angels nos estaban esperando en la salida de la AP-2.
Para entonces, por cierto, ya había comenzado a llover. Aquello estaba negro…
Pero la fiesta iba por dentro; doy mucho valor al hecho de habernos juntado tantos amigos. La amistad perdura a pesar de las varias y extenuantes responsabilidades que afrontamos todos.
Y mojándonos amos entrando a la gran casa “Can Massana”, sita frente a la trotada iglesia de origen románico al otro lado de la plaza de la parte baja del “poble”.
Conocemos a la señora de la casa, la simpática y atenta Montse, que durante el finde incluso nos llegó a desvelar algunos temas privados que la traían de cabeza en los últimos tiempos. La cena que nos prepararon ella y dos “pintxes” más, fue generosa en cantidad y calidad: Mucha verdura (ensalada verde, una fina escalibada, olivas, grandiosa bandeja de alcachofas al horno), embutidos (txistorra, butifarra cocida y asada, …), chuletillas de cordero. La bebida tampoco faltó; Montse nos tenía enfriando cava y vinos varios. Los licores caseros oficiales corrieron a cargo de “La Garbi” y de Alberto (licor de frambuesas y patxarán con endrinas de Garaio, respectivamente). La verdad, estaban cojonudos ambos dos.
Fue excitante llegar hasta allí y al rato estar disfrutando de semejantes menú y compañía. Las consecuencias físicas a la mañana siguiente, las previsibles: Pesadez estomacal, empanada mental (más de la habitual, quiero decir).
La noche fue casta, Alberto ya dormía cuando yo entré al dormitorio. Que conste en acta que él dormía en otra cama, la supletoria (gracias por dejarme la de matrimonio, Enzo).
El plan del sábado, el que fue triunfante en las “primarias de Iowa”, era la visita a Barcelona. El que pretendiera hacer turismo clásico y “conocer” Barcelona estaba equivocado según mi opinión. Pero como bien apuntó Jurgi, creo que captamos ambientes y aspectos interesantes del centro de la ciudad.
La méteo marcó sin duda el devenir de la jornada, pues estuvo todo el día cayendo agua del cielo (como decía el titular de la página 1ª del diario “El Periódico”).
Dejamos los carros en el parking de la estación de RENFE de SSA (traducido: Sant Sadurní d’Anoia). Como llegamos tarde, y aprovechando que está anexo, estuvimos dando una vueltilla por los exteriores del complejo de Freixenet.
El tren lo teníamos a las 10h57. Como sigue lloviendo, hacemos tiempo en la cafetería de la estación. Yo por mi parte (por la parte del estómago, precisamente), me tomo una menta-poleo a pelo.
Llegamos por tanto a Barcelona en tren. No me acuerdo de la estación ahora, pero es seguro que en 2’ te pones en el Arco del Triunfo, de estilo modernista, según informó la “guía local”. La idea era recorrer el Bº del Born, eso de “perderse” por las callejuelas, que suena muy bien, pero hasta con lluvia norteña y todo, los “otros” turistas hacían ¾ de lo mismo. Me quedé prendado de una cafetería muy “txukuna” que se encuentra en una esquinita de una callejuela de estas. Asomaban por allí unas tartas caseras que prometían.
La travesía de la calle donde se encuentra el Museo Picasso fue también muy “romántica”, rodeados de gente haciendo cola, charcos que había que evitar en la medida de lo posible, amenazantes puntas de paragüas, quita-y-pón de la capucha…
Al final de la misma se sale a la Plaza donde encontramos la “Catedral del Mar” (según me dicen). Es la muy bella Catedral de Sta. María, con una nave central grandiosa en altura y diáfana como pocas he llegado a ver.
Tras salir de la Catedral, y tras la visita cultural, nos dejamos guiar por Michael a una tasqueta donde dimos cuenta de un champagnet y un pintxo de jamón (del bueno). El servicio de la barra lo llevaban dos señores entrados en años, que al menos da idea de la solera del lugar y de garantía de servicio. Supongo que las sensaciones fueron las mismas que las que puede tener un barcelonés que se toma un rioja y un pintxo en Lo Viejo.
Seguimos la ronda. Ahora pasearemos por el llamado Bº Gótico. Callejas, Plaza de Sant Jaume (“hola Don Pujol, hola Don Pascual, ¿pasó Ud. por mi casa…?”). Junto al CEC (Centre Excursionista Catalán) se descubren, tras una puerta, tres pilares de origen romano que formaron parte de un fórum. El restaurante “El Cuatre Cats” está muy cerca. A la entrada te encuentras con un bar de estilo modernista, con solera y entrañable olor a café. Cuando entras en la sala comedor, te topas con un grupo de japonenses que ya se van (con la “Lonely Planet” bajo el brazo, como dice Raquel). La citada sala consta de un solo volumen, aunque consta de una entreplanta con un pasillo perimetral repleto de mesitas para parejas.
Tras la agradable comida tomamos el obligatorio café (tisana para Amaia) en un bar de una calle cercana. No para de llover y tras varias deliberaciones decidimos redireccionar nuestros pasos a una “cava”. Para ello llamamos al 11-8-11, que nos da el nº de tlf. de la más famosa: Codorníu. Los de Codorníu están cerrados, así que llamamos al 11-8-11, pero esta vez al bueno, es decir a la Montse, la señora de Can Massana.
Apunto en el móvil varios teléfonos, pero nos quedamos con el que corresponde a la cava sita en el mismo S. Pau d’Ordal, llamada Massana Rafols.
La visita a la cava fue todo un acierto, comentado por todos; una fantástica forma de sacar chispas a una tarde que se había puesto fea.
Félix y su mujer nos atendieron exquisitamente, máxime cuando llegamos a las 18h45, teóricamente a 1/4 de hora del cierre. Nos dieron unas buenas clases sobre el proceso de elaboración del cava, primero en la sála de máquinas y tanque, después en la cava, y finalmente otra vez arriba hicimos prácticas del degüello de la botela de cava con objeto de extraer la mare. Voy a obviar todos estos temas porque es largo y técnico, aunque muy apasionante. El que quiera saber más, que busque en gugel. Mención especial, sin embargo, al tema del corcho y la necesidad de que sea de calidad. Los comentarios de Félix al respecto fueron de mucho calado.
Nos trataron tan bien que no se notó mucho que en realidad nos hacían una magistral venta de sus productos. Varios de nosotros caímos en la tentación, o sea que estas Navidades se van a descorchar botellas de cava “Félix Massana” en algunas de las mesas de nuestras casas. Buen marketing, buena venta, buen caldo.
Michael compró una botella del mejor de ellos, el que va embotellado en botella de 1 1/2 litro, llamado “Gran Reserva”, y cuya calidad consiste en la menor proporción de oxígeno que acumula en proporción al alcohol. Bueno pues esta botella nos la pimplamos en la cena.
La cena fue casera, y menos mal, porque ya íbamos acumulando toxinas en demasía. Garbiñe y Jorge, como siempre en estos casos, fueron los líderes de las tortillas cocinadas cada una de ellas en una de las sendas cocinas de la casa.
Parlamentamos durante la cena, parlamentamos bien, e incluso discutimos un poco. Se plantean dos actividades posibles, como son la montañera (la ferrata se va cayendo del “cartel” a medida que la méteo sigue lluviosa) y la turística, que sería la visita al Monasterio de Montserrat.
Esa noche. la del sábado al domingo, me desperté a las cinco con esa horrible sensación de estar pasado de vueltas… dos días seguidos con más comida y alcohol de los debidos. No me pude volver a dormir. ¡Nunca mais!
Pasadas las ocho y media, el primer grupo parte rumbo a Montserrat, Parque Natural.
Llegamos a El Bruc, y desde este pueblo se accede enseguida a la zona recreativa y parking donde empieza la ruta de día. La jornada montañera va explicada aparte (es que lleva otro “label”).
Finalizada la ruta, que se ha desarrollado en la zona más occidental del macizo, recorremos la carretera que faldea de Oeste a Este. Paramos frente al Monasterio de XXXXXXXX, frente al cual esta la Pared donde transcurre la ferrata que hubiéramos hecho si no hubiera llovido tanto. Se cillamante preciosa, la ruta promete. Andamos justos de tiempo pues se acerca la hora de comer. Igotz aparca el coche fuera del recinto (son 5 €, ni más ni menos), y subimos a echar un vistazo, al simple hecho de “ver” el Monasterio y todo el montaje que hay allá arriba. Nada profundo. La visita con sentido deberá ser en la siguiente ocasión.
Volvemos raudos a El Bruc, y acabamos en el bar Anna, “el bar de los escaladores” como dice Àngels. El lugar es bien agradable, decorado con motivos montañeros e incluso con revistas y libros de escalada y montaña para su consulta. De la comida guardo igualmente un grato recuerdo. En mi caso me metí al buche una butifarra negra con mongetas y ali-oli, y de postre el famoso “mel i mató” que me había recomendado Pere. Las cuentas y las despedidas con la pareja “vasco-catalana” siguieron al almuerzo.
Lo que resta relatar es el viaje; afortunadamente puedo decir que no pasó nada extraordinario, que es lo mejor en estos casos.
Tan sólo tuvimos que cambiar una de las ruedas del Ziritione de Aitor en Zuasti, así que tuvo que ir “a ochenta” hasta Donosti.
Yo afortunadamente pude llegar a casa un buen rato antes que Beatriz y los lolos en su retorno desde Gasteiz.

jueves, 22 de mayo de 2008

Entre copas; Alt Penedés y California


Ayer me quedé a ver, con permiso de la "Champions", la película "Entre Copas", que adquirió fama en los meses posteriores a su estreno. Ya la había visto en otra ocasión, pero el caso es que, como los vinos que beben los protagonistas, la degusté otra vez con placer.
Y es que si hace un par de semanas paseamos nuestras materias más o menos grises por el Alt Penedés y sus cavas, en esta película la pareja de amigos recorren las cavas también, pero las de California.
La película es una delicia, que discurre entre la comedia, el drama y el romanticismo. Dos amigos, que en realidad no lo son, van mostrando muchas de las grandezas y bajezas de la condicion humana durante el minutaje de la película.
Hay escenas muy graciosas y divertidas... siempre afirmo lo difícil que es hacer una comedia buena (la mayoría de comedias que se estrenan demuestra esto que digo).
Pues eso, que es una peli que merece la pena. Hay muchas más, hay muchas mejores, pero esta la revisioné ayer y quería escribirlo hoy.

lunes, 5 de mayo de 2008

Ferrería de Agorregi. Pagoeta, Montaña Vasca



Qué precioso está el monte estos días de primavera, después de tantas lluvias como ha habido durante abril. Cuántos verdes; esta vez en el Parque de Pagoeta, situado entre Orio/Zarautz al Norte y Aia al Sur. Este parque, con diferentes puntos de acceso algo diseminados entre sí, incluye parques recreativos con mesas, recorridos tipo P.R., jardín botánico, Centro de Interpretación, una ferrería, y una cumbre famosa en la zona, como la que da nombre al Parque: La llamada "Cruz de Pagoeta".

El día del trabajador quedamos a media mañana la conexión Bergara-Donostia. Cambio el plan de pasar la mañana en Arano por la de Pagoeta con los amigos.

Las visitas guiadas se dan los festivos a las 11h30. Son gratuitas, euskara/castellano, e incluye la puesta en marcha del molino de harina, de la forja, etc. Incluyo el link de la web del Parque Natural.

lunes, 28 de abril de 2008

Urepel - Mandoegi - Altzadi (Leitzalarrea)

"Altzadi's Butress"

“Leitza”. “Leitzaran”. “Leitzalarrea”. Respectivamente: El Pueblo, el Valle, y los Pastos y el bosque. Tres topónimos que engloban un conjunto que se encuentra bastante a salvo de estropicios medioambentales. Lo hemos disfrutado hoy, en un preciso día de primavera. Hemos visto un pueblo con ambiente: El “juvenil” de primeras horas de la mañana de un domingo, y el del mediodía de poteo y partidas de mus. Hemos visto desde las alturas un valle sin agresiones visibles, salvo las manchas de bosque de repoblación (la autovía A15 pasa de refilón, “uyyy”), por el que transcurre la Vía Verde del Plazaola. Y nos hemos internado y elevado sobre Leitzalarrea, este paraje excelso plagado de hayas y prados; muchas tonalidades del verde alrededor nuestro.

El recorrido efectuado es el mismo que el que me había propuesto mentalmente. Se trataba de un recorrido circular por los montes que delimitan al NNO este paraje, incluyendo una punta de lanza, en el cordal que delimita Urumea y Leitzaran, llamado Mandoegi.

Los componentes del reto dominical son los iruñarras de adopción Alberto y Gorka, y los donostiarras Aitor y servidor. Ninguno salvo yo conocía este lugar. Yo tuve la suerte, en agosto del pasado año, de pasar una mañana con los chavos y la amona en el área de Ixkibar.

El área de Ixkibar es desde se comienza a caminar. La pista pasa entre unos barracones viejos de cuando se trabajaba en la minería, y una granja. El siguiente cruce también se toma a la derecha. La pista da un amplio rodeo hacia el Este para luego seguir hacia el Norte, ganando por bosque las pendientes superiores del Urepel (1056m). Vistas que nos brinda la atmósfera de este día nos muestran Malloak-Txindoki, Gorbeia, Anboto, Ernio, Igeldo, Mandoegi, Urdaburu, Aiako harria, Jaizkibel, Larrun, Mendaur, Auza, Saioa, Ireber, Irakurri, Beriain, …, “una gozada”.

Decidimos seguir hasta Mandoegi, desde donde casi se ve Arano. Un señor nos dice que han reformado el caso urbano, y que está muy bonito. Habrá que ir con los lolos a verlo.

Desandamos los pasos. Pasamos por un sendero (GR) bajo Urepel, camino del collado Bidegorrieta, desde donde enfilamos el Altzadi por la cresta (a un lado pastos, al otro bosque). Desde esta cima, que delimita bastante claramente las vertientes Leitzalarrea y Leitzaran, bajamos por toda la cresta y por empinadas pendientes hasta el río, cerca del coche. El recorrido, a ritmo pausado, nos ha costado cuatro horas.

Ahora toca tomar algo en Iruso (antigua casa de camineros, hoy día interesante Hotel Rural con bar y restaurante).

Como Iruso nos parece pelín elegante nos bajamos a Leitza a comer, cosa que hacemos en, curiosamente, la casa “Beatrizenea”. El chupito fuera de la casa, a la sombra con una temperatura celestial, nos brinda una agradable sobremesa.

Finalmente y antes de despedirmos, nos tomamos el segundo café mientras vemos ganar la Liege-Bastogne-Lieje a Alejandro Valverde.

Fotos de la jornada AQUÍ.

lunes, 21 de abril de 2008

Leitzaran



18.04.07, viernes:

15h00. “Hasta la próxima semana abuelos, y gracias por la ayuda”. Beatriz, más conocida como “la amatxito”, no pasa por casa; se van directas al aeropuerto, ella e Irene.

15h30. Me encuentro a Irene haciendo pis ella sola en el baño. Es tremenda.

16h30. Le esperamos a Eider en la puerta de la Ikastola; estamos con Aiert y Elena en el parque hasta las 19h30.

21h00. Soy libre, ya están los tres en la cama.

19.04.08, sábado:

03h00. Aparece una fantasmilla de nombre Irene, que se mete en mi cama. Así, por las buenas. 

07h30. Aimar se levanta llorando “A-mamá” (ó “ama-ma”); hasta que no engulle el biberón no es persona.

08h00 y 09h00. Horas a las que se despiertan Eider y Aimar, respectivamente.

09h45. Dibujando durante un rato con Eider (“qué bien dibujas, aitatxo”), mientras escucho a Montserrat Domínguez en La Ser.

11h00. Montamos en el coche y nos dirijimos a Andoain. Hacemos un tramito de la Vía Verde del Plazaola, en el Valle de Leitzaran. Tras el paseo, les doy de comer en el parque que hay al inicio del recorrido (donde están construyendo el Centro de Interpretación del Leitzaran).

14h00. Está claro que ahora en el coche se van a dormir… aprovecho para subir a Besabi y comerme un bocadillo junto al coche. Corre el aire, aquí, bajo el Adarra, y a la vista de Urgull. El cortado no me lo tomo porque no quiero perder de vista a los niños, y afuera no merece la pena.

15h00. Me encuentro con Itziar en el Super Amara. Está más negra que Zaplana. Un sms de Jorge me lleva hasta ellos: El parque infantil cerca del Parque de Zubimuxu. El parque está muy bien, prácticamente en las faldas de Igueldo. La tarde aguanta; el chaparrón caerá a eso de las 18h30. El aita de Amaia nos habla de su primo.

17h00. Vamos a ver salir al dantzari del parque Zubimuxu. No conocía este detalle patrio.

17h15. Llegan las hermanas de Amaia con sus familias. Más tarde, Aitor y Michael.

19h45. Ya estamos en casa los cuatro. Cena, y a las 21h30 están ya dormidos.

20.04.08, domingo:

08h00. Aimar engulle el biberón.

11h00. Compramos el pan y vamos un rato al “parque de Nora”.

12h00. Centro de Interpretación del Biotopo protegido de Plaiaundi (Marismas de Txingudi).



Comemos todos arroz con tomate; directamente del tupper a la boca.

Damos la vuelta a las marismas, se trata de un entorno muy transformado y presionado, pero a pesar de todo se mantiene y conserva.

15h00. Pongo en marcha la logística de la siesta, que comienza en Plaiaundi y acaba tras hora y cuarto en un parque infantil cerca del aeropuerto.

16h15. Fin de la siesta (aita incluído); se leventan sin llorar ninguno de los tres… uff. Merienda y columpio a tutiplén.

17h00. Paseo hasta el aeropuerto. El vuelo llega con 50’ de retraso. Aimar pasa un rato petardo en las salas del aeropuerto. Tengo que recurrir a las patatas fritas y a los chupa-chups como apaga-fuegos, con dudoso resultado. Ya queda menos para recibir la ayuda materna.

19h30. Otra vez la casa con los cinco. Beatriz e Irene lo han pasado genial en Madrid. Yo también he disfrutado mucho de la experiencia de estas últimas 48 horas con estos tres “elementos”.

miércoles, 16 de abril de 2008

Araitz


En las noticias del tiempo te ponen nublado, con lluvia; ya te haces a la idea de que no va a dar para mucho la cosa. Pero luego, los lolos te levantan a las ocho (con suerte) porque tienen que ver Heidi mientras engullen el “darirón”, y ves por la ventana que está todo azulito…

Hoy hemos ido a ver a los primos navarros, a Mattin y a Lierni. Les había encargado unas naranjas de las de internet, y no quería que se pudieran pasar por esperar a que vinieran ellos. Y era hora de poner en práctica todo lo aprendido en los sucesivos, repetitivos pero entrañables visionados de Heidi y sus andanzas por los Alpes centrales. Nosotros no hemos llegado tan lejos, ni falta que hace para pasar un domingo por la mañana. Lo nuestro ha sido pasear por los prados bajo Elosta y frente a las bellísimas Malloak, aún más adornadas por un escueto manto de primaveral nieve.

Después de dar de comer a los chavos, salimos a pasear por la pista que sube hacia el collado que separa Lezaeta de Betelu.


Pensaba yo que la escena esa en la que Pedro/Peio baja a recoger la ropa de Heidi, que está como a un kilómetro, y vuelve con ella hasta el baserri de el abuelo/aitona, todo ello en unos 6”, era algo exagerada, pero el amigo Mattin, el Peio del Valle del Araitz, no le anda muy lejos. He tenido la deprimente sensación, en un amago que he realizado de perseguirle corriendo por un prado, de que JAMÁS lo alcanzaría.

Un precioso paseo frente a Malloak, uno de eso paisajes tan bellos que mientras lo estás mirando, ya te está dando pena del tiempo que va a pasar hasta la próxima vez. Las mejores cosas, como disfrutar de un paisaje como este, o ver a los niños contentos correteando por al hierba, son gratis.

Paisajes que marcan

 

Ciertos paisajes generan sensaciones especiales a las personas con un mínimo de sensibilidad, capaces de parar un ratito los pies y la cabeza a contemplarlos y a llenarse de cargas positivas. Es algo que uno acumula desde la infancia. Aquí van algunos; el segundo grupo es por gentileza de Txori.

Grupo Iñaki:

Pico Tiatordos y bosque de Ponga, desde la Collada Llomena, Asturias,
Malloak de Aralar, desde el Valle de Arraitz, Nafarroa,
Circo de Lescun, Valle de Aspe, Pirineos Atlánticos, Aquitania,
Sierra de Cantabria desde Laguardia, Rioja Alavesa, Araba,
Montaña Palentina desde la terraza del Parador Nacional de Fuentes Carrionas, Cervera de Pisuerga, Palencia,
Bahía de La Concha desde el Parque de atracciones de Igueldo, Donostia, Gipuzkoa, EH.

Grupo "Txori":

Campas Norte de la isla Santa Clara, con la puesta de sol sobre el Oeste, Donostia,
Ulía y todos sus recorridos sobre la vertiente del mar, Donostia,
El Valais, especialmente con sus vistas al Matterhorn desde el valle, o las vistas desde la cima del Domm al Weisshorn y todos los picos de alrededor, Suiza,
Parque Nacional de Ordesa con todo lo que ello implica: Ordesa, Añisclo, Pineta, Tucarroya, Gavarnie, Brecha de Roland, etc., Huesca
Playas de Jandía, Fuerteventura, Canarias,
Glaciar de Argentiere, con la vista de las Courtes, Las Droites y la Aiguille Verte, Macizo del Mont Blanc.

lunes, 14 de abril de 2008

Valladolid



La idea de pasar un día (Gasteiz-Valladolid-Gasteiz) en esta ciudad fue originada porque desistimos de ir a Madrid y dejar a los tres lolos con los “abuilos” de Gasteiz; nos parecía algo gratuito y evitable. Oí que en Valladolid se estaba presentando una exposición de título “Sorolla y Castilla” y enseguida propuse el plan: No vamos un finde completo a Madrid, pero podemos hacer una escapada de día a la capital de Castilla y León. Así, ya disponíamos de escusa, y algo mejor aun: La posibilidad de que Beatriz se reuniera por unas horas con sus amigas castellanas de la misma profesión que ella: Teresa y Ana. Estas dos enfermeras vivieron en Donosti y trabajaron en Osakidetza algún tiempo, hasta que pudieron retornar a sus lugares de origen.

La última vez que vimos a Teresa fue un encuentro curioso: Ella venía de esquiar en Alpes, en un bus organizado. Nos llamó porque el bus hacía una parada técnica en Pío XII. Nosotros acabábamos de llegar de nosedónde. Bajamos a toda prisa del piso de Eustasio Amilibia, con Eider en brazos (era muy pequeña, tendría 7 meses). Así que Teresa tuvo la oportunidad de conocer a Eider durante… 1/2 minuto.

   

Visita a la fachada de San Pablo, croqueta de Boletus+Ribera, tres guapas

Aiert, que este mismo fin de semana ha estado en Paris corriendo en el Marathon (35.000 almas trotando por Les Champs Elysées), se descojonaba de nosotros cuando le dijimos “vamos a ir a pasar el día a Valladolid”. No es para tanto, Aiert: En 2h15 estábamos buscando un huequito junto al Pisuerga donde aparcar el Toledo. Eso sí, reconozco que el día nos pasó factura: lelgamos de vuelta a Gasteiz a casi la una de la noche, y bastante cansados.

La ciudad en sí se recorre fácilmente, es muy asequible. Al menos la zona histórico-artística, la que te marcan en las oficinas de turismo. Fuimos buenos chicos e hicimos caso a estas indicaciones. Sucesivamente, fuimos viendo/visitando:

Þ Desayuno en Dollar’s, cerca de la Plaza Mayor,
Þ Oficina de Turismo, y tras ella, este recorrido:
Þ Plaza Mayor,
Þ Catedral,
Þ Iglesia (torre esbelta),
Þ Portada de (...)
Þ Museo Nacional de Escultura (Palacio de Villena),
Þ Recinto de los Pasos de Semana Santa,
Þ Iglesia de San Pablo, con visita guiada a las obras de restauración de la fachada
Þ recorremos la c/San Ignacio, pasando por el Convento (…),
Þ Plaza Mayor, ...

Hacemos tiempo descansando y disfrutando de la excelente meteorología en la Plaza de.
No quisimos perdernos la oportunidad de tomarnos un tinto de Ribera de Duero y un pintxo, asunto que solucionamos en el “Milvinos”, precisamente en uno de los vértices de la citada Plaza.

Comemos muy cerca, en la calle de la Pasión, justo frente a la sala de exposiciones que más tarde visitaremos. Elegimos el menú (21 €), y yo por supuesto eligo carne de segundo (cuchifrito) lo que, unido al arroz con bogavante de primero, me dejado bastante saciado.
Al rato de terminar aparece Teresa, que ya conocía el restaurante. Primer y grato encuentro del día. Se la ve encantada de haberse reunido con Beatriz, sobre todo por lo inesperado del asunto (le habíamos llamado el día anterior, camino de Vitoria).

El paseo que sustituye a la siesta consiste en recorrer toda la Avenida Zorrilla, probablemente la más importante se Valladolid. A un lado tenemos todo tipo de comercios, mientras que al otro hay un parque que se adivina extenso, y en cuya zona de jeugos emerge, tras la vegestación, un galeón pirata parecido al que arrasa ya en el barrio de Lakua en Gasteiz. Tras recorrer ida y vuelta la pasarela peatonal que salva el Pisuerga para acceder al Museo de la Ciencia, llega Ana. Ana es una chica de Palencia (capital) que también coincidió con Beatriz y Teresa en su época de enfermera en Donostia. Se casa en septiembre, en la misma Palencia. Parece que iremos… 200 invitados. Ya juntos los cuatro, recorremos en sentido inverso el Pº Zorrilla, hacia el Centro. Visita obligada (era la excusa), a la exposición titulada “Sorolla y Castilla”.


Peñalara bajo la tormenta, Sorolla

De ella me impresionan sobre todo los paisajes de montañas, que recrean con gran sensibilidad las “luces de Montaña”, como diría Gallen Rowell. Tras recrearnos con esta Castilla al óleo, otro paseo más nos conduce a un agradable bar donde pasamos el resto de la tarde, hasta el anochecer. Mientras una preciosidad que está metida en un puesto promocional de Bailey’s se aburre (con lo que, durante un par de horas, estuve rodeado por un total de 4 mujeres) las tres loritos no paran de hablar, como por otra parte era lo más normal y predecible.

Nos despedimos en el lugar donde teníamos el coche. Teresa parte hacia Salamanca en su “306”. Nosotros llevamos a Ana a casa, por eso se alarga un poco más el viaje. Para entrar al centro de Palencia hay que desviarse un buen rato de la autovía Valladolid-Burgos. Mención especial a la (fugaz) visión del cielo estrellado camino de Pancorbo. Esto termina, al final bastante cansados; entramos por Lakua a eso de las 00h50’. Mañana, nosotros cansados y los niños a las 7 ó 7h30 estarán ya como motos.