Pirineos-Lapurdi-Altos Costeros
Larrun 900 m Petit Train de Larrun-Sendero Col St.Ignace I/F
Han sido 75 años ya desde que el Pequeño Tren de Rhune sube las mismas
laderas, pero dónde nos toma tan valientemente ?
30 minutos de subida a 8 kilómetros por hora para encontrarse a 905 m de altura;
¡en la cima de las primeras colinas de la cadena pirenaica, dónde un panorama de
360° se oferta a Ud! Una vista excepcional sobre toda la costa vasca hasta las
playas infinitas de los Landes y también sobre las 7 provincias vascas. 30 minutos
de subida para descubrir la fauna y la flora tan característica de Larrun.
Podemos observar con mucha frecuencia los pottoks (pequeños caballos salvajes
vascos) que viven todo el año en total la libertad sobre las laderas de la montaña.
Los encontramos en alturas diferentes según el tiempo y la temporada.
Los buitres hacen un vistazo por la montaña en la búsqueda de su comida. Esta
raza, en el proceso de desaparición, fue reimplatada satisfactoriamente, hace
algunos años. Manechs - ovejas vascas - con el largo pelo y con la cabeza negra se
cuelgan también sobre la montaña y allí, apacentan traquilamente. Ud. puede
verlos más cerca si requiere tiempo para bajar a pie por el camino delimitado en
verde hasta la estación del puerto de Santo Ignacio.
Ya hace mucho tiempo que nuestro Pequeño auténtico Tren de cremallera
sube hasta la cumbre de la Rhune (905 metros de altitud). La primera vez
fue el 30 de junio de 1924.
Todo el material usado hoy es de época. En Mayo, 1996, el Tren de La Rhune da la
bienvenida a dos nuevos coches.
¿nuevas? No realmente, si consideramos su fecha de fabricación : en 1924 por los
establecimientos Soulé de Bagnères de Bigorre. Estos coches de madera, como
todas las del parque, han sido completamente restaurados al idéntico. Dos
empresas locales lo hicieron : Barland y Telletchea. La empresa de mecánica
Barland, en Bayonne, es la única que posee todavía los planos de origen de los
coches. Ella tuvo cuidado de la restauración de los órganos de de movimientos y del
bastidor de los coches. Son más de 1000 horas de trabajo de arte especializado.
La empresa de taller del carpintero Telletchea de Ascain volvió a hacer toda la
superestructura de los coches usando las mismas esencias de árboles que en 1924 :
* El techado es de abeto de Pirineos
* El suelo es de pino de Landes,
* El revestimiento es de madera de castaño,
* La plataforma es de siroco, madera exótica imputrescible de África.
Toda la obra representa 1000 horas de trabajo artesanal.
Los coches han sido probados durante varias semanas, luego sujetados a las
pruebas draconianas de freno para ser declarado bueno para el servicio.
Para el mantenimiento, cada año después de la temporada turistica, el Pequeño
Tren toma sus refugio de invierno (de noviembre al final de febrero) en los
establecimientos Barland. Allí estan deshuesados, verificado y controlado … todo
es mirado con la lupa. Los órganos de movimiento y de seguridad son verificados
con los ultrasonidos y con el magnétoscopie segun las normas de control del APAVE
que dan la licencia para la explotación.
Todas estas precauciones son indispensables cuando sabe que hoy, el
Pequeño Tren de La Rhune transporta más de 350000 visitantes al año.
Después de esta profunda revisión técnica, el tren vuelve a su depósito en el
puerto de Santo Ignacio para ponerse guapo para la nueva temporada turistica.
Allí también, todo esta hecho a fondo : los asientos, las plataformas, los
revestimientos de madera internos y exteriores son barnizados, las cortinas son
lavadas,... el tren está finalmente listo para el Santo Joseph: el 19 de marzo, fecha
de apertura de la temporada nueva.
La pequeña estación típicamente vasca del puerto de Santo Ignacio es también
repintado cada año para dar la bienvenida a nuestros clientes.
dificultad, carácter: Descenso del Larrun por la vn del collado de St.Ignace
(vertiente Sara), tras haberlo ascendido en el pequeño tren de Larrun, desde el
mismo collado.
grupo: Beatriz con Harry, Raquel, Bidane, Javier, Ainhoa y yo.
fecha: domingo, 6 de abril de 2003.
meteo: Niebla matinal, viento frío de primavera (NE); más tarde despeja, hacia el
mediodía, y queda una tarde espléndida. (A&A, IB y Rosa no pudieron subir al
Ganbo por la niebla).
f: Sensia 200 en la Nikon F70; las pasaré a CD.
m+: otra ruta de running a cima.
route: St.Ignace-Larrun en tren. Larrun-St.Ignace a pie.
desnivel: 730m de descenso a pie.
Salimos de Amara a las 9 de la mañana, seis en dos coches. Nos acercamos hasta el
Col de St. Ignace (170m), que separa los términos de Sara (Este) y Ascain (Oeste).
Aparcamos en el amplio parking, y sacamos el ticket de sólo subida a cima (9€
c.u.). El tren sale a las 10 horas, pero esperan 20’ hasta que se llena de gente.
Finalmente, se sube un operario y arranca suavemente el bonito aparato. Las
primeras rampas son bastante empinadas, aunque las hay más todavía en los
tramos finales.
A medio trayecto, tras pasar por la vertiente Sur bajo la cresta de
Altxanga, los dos trenes se cruzan, previo cambio manual de agujas por parte del
que antes llega. Acomete poco después la ladera final, describiendo una fuerte “S”
antes de depositarnos en la estación muy cerca del repetidor de la cima.
El viento Norte es frío, y aunque se adivina el buen tiempo en alturas superiores,
no podemos, a esta hora (10:50h), disfrutar del amplio paisaje de este monte.
Optamos por hacer tiempo en una de las Ventas (en realidad la única abierta
ahora), y nos tomamos un sabroso caldo.
Tras el aperitivo, el cielo se va quedando azul, y tras un titubeo en cuanto a la
ruta, empezamos a bajar correctamente, por la ladera Norte, hacia el Col de
Trois Fontaines, desde donde sube un montón de gente. Parece un gran clásico
pirenaico. Bueno, es que lo es realmente.
Aprovechamos una contracción muscular de Beatriz para sentarnos en el camino y
picar algo. Las abundantes flechas verdes nos guían en el evidente descenso hacia
el collado.
El tramo final es empinado, pone a prueba algunas rodillas. Beatriz ve
entretenida, hablando de pisos con Ainhoa.
Una vez en los coches, y dado que estamos cruzando el mediodía, decidimos pasar
al lado navarro por el fronterizo Col de Lizarrieta, hacia Etxalar. Casualmente, los
tunning-boys han invadido el col, pues se celebra un rallie, parece, y Etxalar se
encuentra invadido por los amantes del motor, sus amigos, sus novias, y sus coches
más o menos estéticamente destrozados.
Así pues, les proponemos ir hasta Lesaka, que es más grande y donde habrá menos
gente. Efectivamente, y a propuesta de Betcha, nos sentamos a la mesa del
restaurante donde se sitúa el Barnetegi del pueblo, donde ya estudió ella en
tiempos. Comemos muy bien, a módico precio (14€ c.u.).
Es justo lo que
necesitábamos. La siestita que me acontece en uno de los puentes de piedra sobre
la erreka, al Sol, es una gozada, mientras las loritos le dan al palique. Un paseo
más, para ayudar en la digestión, y volvemos a los coches, prácticamente a las
siete de la tarde.
Beatriz me dice lo a gusto que ha pasado la jornada, al igual que yo. Se me hace
original esto de “descender” un monte. Aunque pueda resultar frívolo o cachondo
leer esto al lado de la ficha del Pimené, yo considero la montaña, y la actividad que
desarrollamos en ella, de una manera global y de igual a igual, así que el ascenso en
un tren de cremallera al primer monte característico de la cadena desde el Oeste,
la considero interesante para escribirlo aquí. Y todo esto, mientras veo tetas
bambolearse en “Hotel Glam(our)”.
Donostia, 7 de abril de 2003.