Me acerco; ella volvía al coche, donde le esperaban marido e hijos, y en mi perfecto francés, le digo:
-"¿A dónde va Ud.?".
Me muestra el libro abierto, señalándome "Elorrabi".
¡Hombre! (mujer), ésta me la se, pensé. Tremenda sagardotegi.
Le trato de explicar, entonces, que la tiene ahí mismo: Giren Uds. a derecha, aparquen el coche al final del polígono, crucen un bonito puente colgante sobre el Urumea a pie, y justo allí enfrente está el caserío Elorrabi. "A un minuto".
En esto, un altro mozalbete que por allí andaba, se acerca y le dice:
-"Este va ahora a Elorrabi, sígannos en el coche".
Y pensé: Nooo, por aquí es más bonito, tiene más encanto...
Total, que la atractiva señora francesa y su familia se fueron en coche tras el pardillo aquel. Craso error, pensé, no haber elegido mi opción. Es que no me se vender.
1 comentario:
Interesante anécdota. ¿No hay foto de la susodicha? Más que nada, para entrar en escena...
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