lunes, 14 de abril de 2008

Béarn

Txori me pasa esta nota de su actividad bucólico-turística de ayer. Diré lo de siempre en estos casos: "Béarn, tan lejos, tan cerca":

"Nosotros ayer anduvimos de tournée por Béarn y cercanías. Te puedes imaginar los litros de baba que se me caían viendo todos los Piris de frente, bien blanquitos. Tiene que haber buenas condiciones, se les ve muy buena pinta. Me jarté de ver los Gabizos & cia.

El caso es que lo propuso Rosa, porque había visto por internet algún tema de casas que le gustaban, y saliendo de casa al medio día, fuimos directos a Orthez, estuvimos viendo un poco el pueblillo, con su puente, que es lo más chulo, y luego nos fuimos a dar un rule por el lago este que vemos siempre al lado de la autopista cuando volvemos de Piris. Se le puede dar la vuelta entera, y está chulo; lo tienen montado como playa para el verano, y un montón de actividades de deportes naúticos, aparte de toda la fauna que hay, porque tiene zona de marismas. Comimos allí en unas mesas rodeados de prados muy florecidos, y nos fuimos hacia Navarrenx, con todos los Piris otra vez de morros.

El día había salido muy bueno, pero las nubes de evolucion iban ganando terreno y se estaba nublando a toda mecha, pero vamos, que por la hora que era, habría dado tiempo más que de sobra de hacer actividad con un gran día. Navarrenx muy chulo, medieval, con muralla, foso, casas bonitas, etc. De ahí ya fuimos hacia Sauvaterre de Béarn, y ya se nos empezó a torcer el tiempo empezando a llover. Pero lo poco que vimos, fue lo que más nos gustó de todo el día.



Sauvaterre de Béarn

Es también amurallado-medieval, y tiene un paseo por el rio (Gave de Oloron), en el que se ve un puente con mucha historia, una torre-muralla, con mogollón de vegetación por el caminillo, que era un pequeño paraíso. Nos dió pena tener que salir por patas porque ya el tiempo se puso imposible, jarreando a mucha intensidad. El viajecito de vuelta fue casi más navegando que rodando. Paramos en el área de Hastingues, a tomar algo caliente, y ya para las 20h00 aproximadamente estábamos en casa. Igual ya has visto la zona de cuando fuísteis a Oloron, o en alguna ocasión anterior, pero la verdad que te plantas en un periquete y es muy recomendable".

martes, 1 de abril de 2008

Del Alentejo tropical a la fría Montaña Palentina

Extracto de un gracioso correo de mi hermano el montañés (ya iremos dando debida forma a las andanzas de Oscar en La Montaña Palentina): 

" ... en invierno aquí predomina la vida de cabaña: frío y muchos días en casa. Mercedes pone
música de angelitos, y yo desde que estuve en la costa tropical del Alentejo escucho a
Camarón por bulerías "... la tarara tiene un vestido verde lleno de volante y de cascabele..." Viva Camarón.
Si quieres que participe en tu blog yo puedo aportar el toque de "sabor ancestral", porque nuestras excursiones son una mezcla de lo antiguo y lo moderno. Este invierno subí un día a Bulnes al estilo Pidal y Cainejo (con mis botas desgastadas y pantalones de pana), y aunque no ví rebecos, tuve la suerte de ver en la taberna a un hombre moreno y con bigote, de la raza de los "Picos de Europa", que sólo sabía decirle a la chica del bar: "... yo es que estoy lleno de cultura"". Oscar, 31.03.08.

Pipaón (Sierra de Cantabria)



20.03.08. MM es una de las amigas de Beatriz de su época universitaria. Disfruta, junto a sus padres y hermano, de una potxolada de casa en Pipaón, un pueblecito de la Montaña Alavesa. Y tanto que está en "la Montaña": La muralla de la Sierra de Cantabria está ahí (la que separa esta comarca de la Rioja, alavesa o no), a menos de un cuarto de hora en línea recta. Las cimas de Cervera y Recilla, entre el sector de Eskamelo y el de Palomares, se encuentran a menos de hora y media del mismo.

Periódicamente tiene a bien organizar una jornada de la cuadrilla de amigos de la época de sus estudios de Enfermería. Están la pareja O. y A., Beatriz, E..., aparte de la propia MM, entre otros.

Al otro lado de esta muralla, tapizada de hayas y adornada de afloraciones rocosas calizas, se encuentra la famosa Rioja Alavesa, bañada de sol, arquitectura mediática y viñedos. Como nos recuerda la madre de MM, es precisamente gracias a estas montañas y al efecto benéfico que tienen sobre el clima, por lo que al otro lado pueden producir el afamado vino que tanto le está dando de bueno a esa comarca.

Mirando un poco en internet antes de ir, vi que disponen en el pueblo de un Museo Etnográfico (llamado Usatxi). La madre de MM comentó que se encontraba cerrado porque el que lo enseñaba había fallecido. No obstante, una señora llamada Pilar ha tomado el relevo, y por suerte, ya que una famila de Donosti que andaba por allí estaban muy interesados, tuve la oportunidad de visitar el mismo.

Esta señora no es, como en principio supuse, una de esas “puesta por el Ayuntamiento” (como llama Beatriz a los pasmaos, usualmente el menda), sino una protagonista del asunto en primer grado: Semi-fundadora del museo, dice que lleva guardando cosas antiguas del pueblo “desde los cuatro años”. Colabora con Aranzadi, recuperó el grupo de danzas del pueblo, etc.

La visita, por tanto, fue enriquecida con su presencia, enmarcando el origen y objeto del museo debidamente.

Nos habló de la llamada “Caja de Misericordia”, que se encuentra a la entrada en la planta baja; data del siglo XVI, y se utilizó hasta la deácada de los 40, forjándose su utilización en auténtica ley entre los vecinos.

Durante la visita de las tres plantas de la casa se podrán observar muchos objetos de la antigüedad que a los más mayores que yo seguro que les traen muchos recuerdos.

Si muchas de estos elementos y tradiciones se han podido conservar son gracias a su emplazamiento, que como decía arriba, está prácticamente junto a las paredes de la montaña, y por tanto no es cruce de caminos, y no se ha visto arrastrado por el trasiego del comercio y los intercambios culturales que sí se han dado en pueblos cercanos (Lagran o Peñacerrada, p.e.). Pilar nos dio el dato, en cuanto a la lengua, que el euskara ella calcula que se perdió poco antes de 1800.

El cortado que me tomé en el bar (plaza del pueblo) me costó a precio “de capital” (1,05 €). La tortilla de patata tenía buena pinta.

Casi a las cuatro (horario de comida de pueblo, como no podía ser de otra manera) fue la hora de comenzar a comer. Afortunadamente, tras el postre (mención especial a la super-caja de finas pastas “Vasca” de la calle Gorbea de Gasteiz) salimos a pasear toda la tropa hasta el Parque que tienen montado junto al depósito de aguas a cielo abierto (15-20’ sin niños). Disponen de mesas y es una gozada de sitio para comer, merendar, jugar, abrir una ruta directa a cima, …

Ya de vuelta, toca la laboriosa tarea de preparar a los niños y despedirse de los amigos. Nos quedaba hora y media pasada de viaje hasta Donosti. Afortunadamente la noche siguió como el día, es decir despejada, como la carretera, que en este caso no era “perdida”.

lunes, 31 de marzo de 2008

El pastor

B. trabaja en el servicio HAD (Hospitalización a Domiclio), el servicio especial que recorre los domicilios de Donostialdea (y más allá) atendiendo, precisamente, a aquellas personas hospitalizadas, pero que lo hacen en sus casas. 

Ayer, uno de sus pacientes, de profesión pastor, le regaló un litro y medio de leche de oveja. Últimamente Bea está haciendo cuajadas, o sea que nos ha venido de perlas. 

El caso es que la historia de este señor es bonita; me la contó el sábado camino de Gasteiz: Este hombre dedicó media vida al pastoreo en Canadá. Siendo sus padres ancianos, se vio en la obligación de venir a cuidarlos a su lugar de origen en Gipuzkoa, siempre con la intención de volver a lo que llegó a ser su hogar allí en Canadá. 

Para cuidar a sus padres contrataron a una chica, y adivinad. Tuvieron varios hijos, sí, y me parece que nunca más volvió a Canadá, al menos para vivir. Ahora está en casa a pesar de encontrase hospitalizado, porque es un pastor de raza e insistió tremendamente en el Hospital en que tenía que seguir cuidando de sus ovejas. 

Me recordó a la forma de sentir el oficio del aita de Amaia (mismo apellido; resulta que son primos). 

B. le preguntó a la mujer cómo había conseguido hacerse con el corazón de un hombre aparentemente rudo o acostumbrado a la soledad como él. Ella dijo que "con mucha paciencia". 

Donamaria



17.02.08. Al adelantar Betcha la vuelta de Gasteiz, dio el “avanti” a mi plan para ir a pasar el día al Baztan. El Anticiclón de las Azores, o de donde Al Gore quiera que esté, se mantiene por días y días, y este fin de semana sigue aguantando. Se ha levantado viento estos últimos días, pero la cosa no ha llegado a ser demasiado molesta.

Quedamos con Raquel y Arantza, La Adri y Oscar. Afortunadamente encontraron a este buen amigo que hace las funciones de chófer; a Camino le tocaba currar.

El plan principal consistía en la visita guiada a la restaurada (años 2000-2001) Casa-Torre Jauregizar de Donamaria. Preciosa construcción del siglo XIV, testigo de muchas de las vicisitudes de esos convulsas épocas.

Paramos, pues vamos sobrados de tiempo, un ratito en Doneztebe, y a las 12h00 estamos en el predito que hay a la entrada de la Torre, escuchando las primeras palabras de la técnica de Turismo del pueblo. Nos hace una nota introductoria, para enseguida entrar dentro y conocer sucesivamente las cuatro plantas (2 de paredes de piedra y otras dos de madera original) de la Casa.

Tras una hora de visita, nos despedimos de la técnico y de la pareja de Iruña que formaba parte del grupo, y me monto a Aimar en la chepa para dar la vuelta a la Torre (más fotos).
Ahora venía la hora de los pequeños: Jugar en el precioso parque que, según la técnico, los hombres del pueblo habían construído para los niños. “Ahora ya hay varios niños viviendo aquí”, decía. Montado en un prado junto al herriko ostatua, tiene su casita, su tirolina, mesa de ping-pongo (con armarito incluyendo palas y pelotas), rocódromo infantil, portería, canasta, columpios, txirristra, …

Juegan y comen; alguna atrevida se desliza por la tirolina, y hasta jugamos al ping-pong un rato. Un puntazo de parque con un grato aroma artesanal.

A eso de las 14h30 subimos al Ostatu a ver si nos dan de comer. Hay poca gente, no hay problema. Dos parejas de Burlada, con sus respectivos hijos pequeños nos restan protagonismo, afortunadamente, pues los nuestros no paran quietos sobre el sonoro suelo de madera. Comemos ensaladas, rape para dos, ajoarriero y chuleta de ternera, todo ello bastane muy rico. Las tartas de queso a más de una le resultan excesivas, de lo cual me aprovecho…

A primera hora de la tarde subimos a los embalses de Leurtza, que según la técnico de turismo ya disponían de un circuito apto hasta para sillas de ruedas (demasiado optimista; se habrán acondicionado algo así como 30 metros).

En poco más de 1/2 hora cercamos el embalse, rodeado y casi acosado por un inmenso y precioso hayedo, desnudo en ramas y vestido en la tierra. Mientras tanto, y como era de esperar, los lolos y Adriana se han quedado roques en el corto trayecto entre Donamaria y Leurtza. Para nuestra tranquilidad, Aran les cuidaba durmiendo, ojo avizor.

De camino a casa me embarga un tremendo sopor, hasta que paramos a tomar algo en el Bar Urdanibia de la urbanización del mismo nombre. Es un sitio elegante, para pasar un rato tranquilo hablando (¿servirán el "Bellini"?).

El último tramo lo hacemos por la autopista, y ya en casa todo va encaminado a meter a los lolos a la cama una vez bajan el pistón.

jueves, 27 de marzo de 2008

Batoua (3034 m) face Nord


por allí asoma


cresta sencilla


canal (casi al final)


canal superior


qué tiempos


ay ay ay

Pic de Batoua (3034 m) Cara Norte Clásica (500 m, III / AD inf). Valle de Rioumajou, Saint-Lary, Pirineos


01 y 02.03.08. “Olvídate completamente de hacer una actividad técnica”. Con esta proclama me recibió Alberto el sábado por la mañana, tras haber mirado y remirado la météo francesa y haber consultado con ese gurú (Z).



Tras comprar una botella de Acuarius (bebida isotónica oficial del PMG) y tomar el cortado mañanero, montamos en el 306 sin saber aun a dónde tirar: Normal del Merhleu (Bagneres de Bigorre) o corredor NO de la Collarada (Jaca). Al final me inclino por el pico francés.

Pero hacemos parada en el área del Tour de France, y seguimos dándole vueltas... pues que nos vamos al Batoua, del que hemos venido hablando últimamente. Yo ya había interiorizado, una vez que comprendí la topo de Mousel, que si había oportunidad, me animaría. Así que allí estábamos, frente al macizo del Midi de Bigorre-Merlheu-Montaigú, echando por tierra un fin de semana tranquilo en el monte.

Por tanto, el Valle de Rioumajou nos esperaba y, emergiendo tras un precioso bosque de coníferas, la Cara Norte del Batoua se nos aparecía hermosa y salvaje al llegar al parking de las granjas de Fredançon.

Era primera hora de la tarde y ya estábamos impresionados por una imagen que nos acompañaría hasta el día siguiente a media tarde. Este pico se alza soberbio sobre el valle recortado, como digo, por las formas regulares de las coníferas, y no desmerece a cualquiera de las imágenes icónicas de cualquier otra pared alpina o pirenaica.

Subimos por el bosque, buscando la ruta hacia el Cortail del Batoua (llano del circo glaciar), mientras un hurón se cruza con nosotros.

Las rampas del sendero del bosque son empinadas, y me juro a mi mismo no traer aquí nunca a Beatriz. A la hora y media estamos llegando al llano, rodeado de paredes, buscando una calva enmedio de la nieve lo suficientemente plana para dormir un poco.

El aposento está listo en 1/2 minuto. No hay nada más que hacer que tumbrase, meterse en el saco, tratar de recuperar la temperatura de confort y descansar algo hasta la “hora de la cena”. Charlamos. Nos preparamos unos bocatas de jamón serrano, un poco de queso Roquefort, un yogur y galletas.

Pasan varias horas hasta que el nerviosismo cede y consigo dormir; eso sí, a cortos intervalos. Hasta Alberto se ha quedado sobado antes que yo.

Esa pequeña y horrible sensación de que el tiempo de estar en el saco se acaba y que llega la hora de la acción (cuando deseas fuertemente sacar la cabeza fuera de la tienda y constatar que está nevando) se acaba cuando precisamente comienza la acción y te concentras en otras cosas. Sobre las 4:30 de la mañana del domingo comenzamos la jornada.

Enseguida comenzamos a subir por una canal de nieve dura, a los lados del cual hay varias cascadas de hielo, en dudoso estado. La noche es negra a rabiar, no hay rastro de la Luna, por lo que ponemos a prueba nuestros frontales.


Alberto guía bien, encuentra perfectamente el acceso a la base del zócalo que te deja en la base del corredor de la Norte. Tan negro está todo que esperamos bajo una roca a que claree un poco, hasta eso de las 7:00. La situación merece un recuerdo íntimo: Las primeras luces sobre las montañas circundantes, y dos amigos solos detrás de esta ilusión.

El citado zócalo (“rampa nivosa fácil” según alguna otra descripción leída) se compone de una amplia y algo expuesta pala de nieve a 40-45º salpicada de rocas, circulando entre las cuales llegamos a las campas que dan acceso al corredor. (Esta rampa impresiona sobremanera viéndola desde la ruta de descenso).

Cuando llego a la altura de Alberto voy pensando en eso de “creo que no hay condiciones, lo mejor va a ser bajarse…” La idea de destrepar ese tramo tampoco es que sea muy atractiva, y es jodido pensar que si nos bajamos quizá nunca vuelva a esta ruta.

El caso es que decimos eso de “le damos un poco, y si vemos que sigue mal, nos bajamos” (palabras que creo haberlas oído antes). Tomo el mando un rato, en el primer tercio del canal, que va tomando color, y avanzo a velocidad de crucero; la nieve me permite al mismo tiempo una progresión constante y poder “descansar” la planta completa del pie sobre el escalón formado. Las posibilidades de acabar la ruta por arriba ya son superiores a las contrarias.

Me meto en dificultades al no haber hecho una suave diagonal a derechas que me hubiera permitido acceder al canal de salida, y por dos veces me encuentro hundido y con problemas para salir de las zanjas formadas por el desmorone de la nieve. Alberto me supera y efectua la diagonal pertinente en horizontal. Es el paso tras el cual ya digo “salimos por arriba como sea”. En esos momentos sentía una alegría contenida pues ya veía que mi compañero de cordada se hundía menos y que iba seguro hacia le pequeña brecha de la arista del Batoua. Qué gozada, ¡ya salimos! El Sol de la vertiente española nos baña.

Alberto me confiesa que ha tenido serias dudas durante el ascenso y que cree que hemos pasado apuros. Yo (extrañamente) no lo veo tan negro y me reconforta, en cualquier caso, estar allí arriba ya los dos, estoy orgulloso de nuestra actitud.

El corredor acaba junto a la cima principal, en la cual casi ni paramos. Echo un vistazo a la cresta que nos espera y me pongo más contento pues la veo muy llevadera. Es un tipo a la arista de La Munia, pero más fácil. A ratos vas por el filo en nieve, y en otros tramos optamos por flanquear por el Sur.

Estamos rodeados por gigantes del Pirineo Central: Posets, Eristes, Bachimala, La Munia, Arbizon, Cotiella, Aret, … ilustres vecimos.

Durante la travesía de la cresta, Alberto sufre un pequeño resbalón que le produce un enganchón del crampón ocasionándole un esguince de rodilla. Se hace los 1600 m de descenso sin rechistar. No digo más.

El siguiente y último punto “negro” de la ruta es cómo serán las rampas desde el collado NO del Caurarere, en cuya cima descansamos otro poco, y donde Alberto aprovecha para colocarse la rodillera que ha acertado a subir.

Resoplo otra vez cuando constato que las palas en nieve dura de debajo del citado col son fáciles, y lo único que hay que hacer hasta la tienda es tener paciencia y no relajarse demasiado: Las inmensas palas de la vertiente NO del pico se hacen interminables.

Llegada al vivac. Recogemos tienda y demás bártulos.

Para cuando, bastante cansados, llegamos al parking, el Sol ya se ha puesto tras el valle, y no nos entretenemos demasiado, aunque nos alimentamos e hidratamos. Aunque Alberto pilota el 306, una vez llegados al Área del Tour, la rodilla fría le hace ver las estrellas al bajarse del coche, y me pide que lo lleve yo hasta Donosti, y que le acompañe a la Policínica, al menos a que le den un primer diagnóstico, le hagan un vendaje y le receten alguna droga blanda.

Llego a casa a las diez de la noche, pero como la Lola y los Lolos están en Gasteiz, no hay ningún problema.

Bellísima jornada alpinística, de las que requieren compromiso mental, pero que desgraciadamente a Alberto le ha resultado un tanto ingrata y frustrante por su tontuna lesión.

Orio - Donostia




16.02.08 Horario aprox. 10,15h Orio, 12,15h Perus, 13,15h Cruce ctra. Igueldo (Pensión Tximistarri), 14,15 Donostia-Amara.
Normalmente los planes en la cabeza son de altos vuelos, y al final quedan en menos, aunque como decía aquel: “No pod ello hay que dezpreciadlo”.
Txori, con el que estuve ayer de pintxos, me recomendó la travesía Orio-Donosti, promocionada en los últimos tiempos por el CVC, y que si no me equivoco es parte del GR-121.
Tras hacer el recado de la aspiradora con el motor quemado, tomo el topo a Orio y me planto allí a las 10 y cuarto. La mañana es luminosa aunque bastante fresca (suerte que no la he pifiado como suelo hacer y he metido la camiseta de invierno). Tomo un cortado en el bar “Itzala”, decorado con bonitos dibujos a tinta de rincones del pueblo. Aprovecho para meter en la mochila la hiper-fina camiseta Millet que llevaba puesta desde casa. La verdad es que en ningún momento he pensado en ponérmela de nuevo porque ya digo que ha hecho fresco (a la llegada a Ondarreta estaban a unos 10º C).
Tras dejar atrás el Hotel Balea donde pasaron un finde hace poco unos amigos, comienzo a subir el primer repecho de la ruta, en el borde de la playa. Unas bonitas placas de arenisca oscurecidas por la directa influencia marina provocan las ganas de treparlas (incluso vislumbro algún espit; no parecen muy difíciles).
Así pues, el sendero va a media ladera, a algunos cientos de metros sobre el mar. Algunos tramos son continuos sube y bajas (repechos cortos pero empinados); otros en cambio son llanos. Se pasa, en el tramo más “montañero” (el que va de la playa al Perus), por dos caseríos, el segundo de los cuales desprende verdadero aroma añejo.
El sendero no tiene dificultad (hay una bajadita a la que le han puesto un cable), y está señalizado a pedir de boca, o sea es imposible equivocar la ruta.
El tramo hasta el “Perus” se hace en dos horas, estando, aunque psicológicamente no lo parezca, a mitad del itinerario. Desde el citado merendero, el asfalto toma más protagonismo, aunque aun restan bonitos tramos de sendero. Se pasa, eso sí, por las lindes de un montón de villas, todas ellas bien ocultas por los setos y los árboles. Muchas de ellas están en zonas sombrías, y me da la sensación de que no verán mucho la luz del Sol.
Hay un tramo, pasado un prado con ovejas, en el que estoy a un paso del mar, y tras el cual aparecen en el camino varias cabras, que dejo atrás sin que se inmuten.
Luego ya entro en el asfalto, y enseguida aparezco en la carretera de Igueldo (cruce que marca “Pensión Tximistarri”). El sendero se retoma otra vez tras cruzar la carreterita que sube al Parque de Atracciones, bajando por el mismo hasta Ondarreta. Ya en la city, paseo por La Concha con las zapatillas y bajos de los pantalones sucios hasta Amara. Me salen cuatro horas clavadas. Ducha, comida, y siesta. Ahora he quedado con Aitor y Enzo, y por la noche regresan Betcha y los Lolos.
Apunto: Cena chorizera en la “Venta de Curro” y copa en el “Connemara” de Amara-Osinaga.

Arnedo - Ezkaray - Logroño



12 y 13.01.08 Hacía unos meses, en una reunión con los amigos, Yolanda hablaba de las rebajas que hacen anualmente cada enero. Tengo la práctica (me viene muy bien, la verdad) costumbre de apuntar cosas de estas en la agenda de mi “móvil para adolescentes” (es que yo pensaba que mi móvil era para gente hecha y derecha, y me voy encontrando a adolescentes escuchando en él a Camela por las esquinas), y esta la tenía apuntada. Llamo a Enzo para decirle que nos interesa el plan, y justo ellos iban a ir el mismo finde también. Lo que no he dicho es que el plan ya venía marcado como de fin de semana porque el domingo teníamos celebración del bautizo de Á. en Logroño.

El sábado temprano nevaba en Iruñea. Nos hacemos un par de llamadas, otras tantas a Tráfico. La A-15 es lo que me preocupa. La cosa no pinta seria y salimos; pasado el Perdón el tiempo es esplendoroso. ¿Desde entonces hace buen tiempo? (estamos a finales de febrero y una persistente “A” se escribe sobre nosotros).

Pasamos, en caravana, cerca de Dicastillo. Circulamos por una bonita carretera, paralela a la que hubiéramos tomado de haber ido directos a Logroño.

A Arnedo se llega en descenso, por tanto no lo ves hasta que estás encima. Los polígonos rodean al pueblo. Me fui dando cuenta, durante la mañana, de compras, que realmente se trata de una potencia española en esto del calzado. La parada y fonda la hacemos en el Restaurante “Joselito”; menú del día con buen servicio.

Tras la comida, las amatxos van a por los coches y los aitatxos, andando y con las sillitas polígono para arriba, en busca de las compradoras compulsivas. Cómo disfrutaron de las compras, de los cuasi-chollos de estas rebajas. Al final, por nuestra parte, cayeron (dejadme hacer memoria) tres o cuatro pares de calzado, para Aimar y para Eider.

A última hora de la tarde ponemos rumbo a Ezkaray, donde tenemos alojamiento en el Albergue que nos fue recomendado a su vez por los padres de Uxue. Dicho Albergue se llama “Posada Real” y antiguamente fue fábrica de tapices. Es un vasto edificio en forma de L, sito a la entrada del pueblo, pero muy cerca del casco antiguo. En el otro extremo de la L se encuentra el Ayuntamiento.
Nos alojamos y, aunque es un poco tarde, aun tenemos un rato para recorrer la parte vieja, pintoresca y atractiva.

La cena en el albergue es, como el casco del pueblo, pintoresca. Nos sentamos en las mesas del bar y no de la sala del restaurante (en realidad es una separación virtual a base de biombos). El caso es que tenemos que hacer “los pedidos” en la barra y no a las camareras, pero el caso es que nos toman mal las notas, y bueno, no se… lo pasamos bien; Bea lo contaría perfecto.

Cansamos un poco más a los niños (y vicereversa) y dormimos medio bien.

Tempranito me levanto y me escapo a correr. Esta vez lo he conseguido: Prueba superada. El recorrido que había preparado mentalmente me sale a pedir de boca: Subo por la carretera hasta la ermita de San Esteban, con unas preciosas vistas sobre la Demanda (“NordSanLorenzowand” destacando en el paisaje). Subo la sony y voy sacando fotos. El descenso en picado sobre el casco de Ezcaray es por un bonito sendero de tierra y hierba. Como referencia para interesados, diré que el sendero se coge justo frente a la discoteque “Oropesa” (creo recordar).

Tras desayunar en el albergue, Alberto, Yolanda e Irati se quedaban por la zona, y nosotros al bautizo. Escuchamos la SER por la carretera. 

domingo, 24 de febrero de 2008

Montaigu (2339 m)



Pic de Montaigu (2339 m) normal Lesponne. Macizo Midi de Bigorre, Pirineos

24.02.08. "Ascensión relámpago a este pico ayer. Tras ciertas dudas al comprobar en la meteo que el anticiclon iba tocando a su fin, y que a la tarde podrían entrar las lluvias, al final me decidí a salir, sabiendo que durante la mañana al menos, el tiempo iba a aguantar, estando el Sol tapado por una capa fina de nubes altas. Tras partir a las 04:20 horas, salgo por la salida 12 de la A68 a la altura de Tarbes, para coger dirección Bagneres de Bigorré, pasado este, a la altura del pueblo de Beaudéan, se abandona la carretera que va a La Mongie, y se dobla a la derecha para adentrarse en el valle de Lesponne. 

Tras pasar el pueblo de Lesponne, tres kilómetros mas adelante sale una pista asfaltada a mano derecha, con una indicación al “Courtaou du Hourc” y en amarillo una indicación al “Montaigú”. Se sube la pista asfaltada unos tres kilómetros, con un último tramo de piedras pero transitable sin machacar en exceso el coche, hasta otros indicadores para subir al Montaigú (ya andando) por dos opciones diferentes. Me sorprende lo corto del viaje, a las 07:00 en punto me encuentro ya aparcado, pensando q por estar el monte situado muy al norte, el trayecto es menor. Total que está bastante oscuro, así que comienzo los preparativos con mucha tranquilidad para ver si va adentrando algo más de claridad.

A las 07:20 comienzo a andar, con algo de claridad, a través de una pista entre bosque que tiene una bonita pendiente. Enseguida se abandona, (siempre siguiendo las marcas amarillas), y ya el camino transita por sendas más estrechas entre bosque, alternándose con un par de zonas despejadas en forma de campas. A continuación el camino va mas que pegado, metido dentro del cauce de un río, y salen bastantes cachos con hielo durísimo, así que hay q extremar precauciones, ya salidos de la zona del río, se alcanza un plateau, ya todo nevado, en el que se divisa en lo alto el Col de Tos. Tras subir la pendiente la pala nevada, alcanzo dicho collado, sorprendiéndome gratamente con las vistas de la otra vertiente. 

Lo primero q llama mi atención son los Gabizos, sobre todo lo bien formada que se ve la Este del Petit, la cual escalamos Iñaki y yo hace unos añitos. También decir que el Midi de Bigorré para estas alturas ya se me ha ido presentando poco a poco en la otra dirección durante la subida al collado, y flipo mirando lo escarpado de su cara oeste, y distingo la goulotte de la famosa via de esta cara, que forma un hilillo de nieve-hielo, pareciéndome bastante escaso por cierto. Continúo la ascensión por la cresta hacia la cima, presentando ésta, un estado bastante seco, con partes heladas, y los tramos de nieve parece q asoman mas arriba aunque en pequeña proporción. Tras llegar a los ibones de Montaigú, que se encuentran helados, diviso dos antecimas, viéndose la penúltima sobre todo ya más blanca. Subo hacia esta última, por terreno nevado, y ya llegando a ella, se divisa la pala final a cima, que se encuentra igualmente pelada. 

De vez en cuando al acercarme al filo, miro hacia abajo con idea de interpretar la ruta a la Cara Este, objetivo perseguido desde hace tiempo por Iñaki y por mí, pero la verdad es que no lo veo claro, al no ser una cara muy uniforme, sino muy caótica con diversas posibilidades. Evitando las partes más heladas llego a cima (no me he puesto los crampones en toda la subida) sobre las 10:00 de la mañana. Veo una segunda cima enfrente de una altura muy similar a la que estoy, y aunque creo que estoy en la buena, paso por una cresta estrecha a la otra, sobre todo para ver el itinerario por el que se subiría viniendo de Hautacam. En principio no le veo mucho atractivo. Sí me da la sensación que la via a la Este, su final puede ser el colladito entre las dos cimas, pero es sólo una hipótesis. Me da pena no haberme estudiado antes la descripción de libro de Moussel para interpretarla sobre el terreno, aunque tambien es cierto, que la cara este no se deja ver muy claramente en todo el trayecto, a pesar de estar encima de ella. Las vistas de cima son acojonantes, y eso que creo que solo distingo como mucho un 25% de lo que veo. 

El Midi de Bigorre impresiona, me cuesta interpretar cuál es el Merlheu, a pesar de estar al ladito. Distingo Neovielle, Pic Long, la Norte del Vignemale, con un hilillo de colour de Gaube (para las fechas que son, tendría que haber bastante mas nieve), La Munia, Los Gabizos, Balaitus y alguno más, pero la verdad es que se ven 100.000 más, porque hay una visibilidad total con el parte de meteofrance de “soleil Volei”, nubosidad muy alta dejando asomar la claridad del sol. Para la bajada decido ponerme los crampones e intentar bajar lo mas pegado al filo de la arista, que es lo que está más blanco. Antes de llegar al collado, tras ir un buen tramo con los crampones por piedra y tierra, veo una especie de canal q tira para la pala que subia al collado, y me tiro en picado para no pasar por el collado, y no seguir machacando crampones. Además, la pala es bastante pina, saco el piolo y todo por si acaso. Resto de bajada sin novedad hasta que a las 12:05 estoy ya en el coche, y me da por pensar que qué fuerte esta clase de planes, levantandote a las 4 en Donosti y a las 12 ya has bajado del monte como quien dice. 

La verdad que aunque son 1200 de desnivel, al tener poca nieve, se te hace hasta corto, como que te esperabas más batalla. La zona me ha gustado tanto, que hasta decido irme un poco por ahí de turismo. Asi que bajado a la carretera del valle, he tirado hasta el fondo, a “Le Chiroulet”. Allí controlo la subida al “Lac Bleu” y al “Lac de Peylerade” (me suena de las batallitas de Z del circo de Peylerade), en éste último indica el cartel, “sólo para randonneurs experimentados”. Me doy un paseo por el bosque, y la verdad q me empieza a funcionar la cabeza para subir hacia ahí arriba, tiene una pinta muy buena. Incluso pienso que sería un gran plan subir con tienda al lac Bleu, y al día siguiente hacer el pico Merlheu, o lo que se tercie ... Ya regreso al coche, y me pongo en marcha a Donosti. 

Paro en el área del Tour de France, y me como el salchichón con pan que he llevado, mirando como tonto tirado en una campa toda la línea pirenaica que se ve con una claridad acojonante. Para estar un rato más, me pillo un Yop para bebérmelo viendo el espectáculo, jejeje, qué grandes momentos. La verdad es que nunca me había fijado tanto a lo lejos en el Montaigú como hoy. Al final con pena, vuelta a casa, llegando a las 16h30.

Y ahora a pensar en le próximo finde, que será de esos especiales por el simple hecho de tener la gran suerte de tener alguién con quien ir al monte, encima Iñaki nada más y nada menos". Alberto Fdez.

martes, 1 de enero de 2008

Stalingrado (Anthony Beevor)



la sola contemplación de la foto de portada ya hiela la sangre

"El día 30/01/2007, a las 2.30h de la madrugada, terminé de leer este impresinante libro histórico sobre la Batalla de Stalingrado".