miércoles, 24 de octubre de 2012

Costalera 1234 cresta Occidental-La Dormida. Sierra de Kodés, Valle del Ega, Montaña Vasca



El pasado sábado bajo una petinaz lluvia dos valientes subimos a Costalera, en la Sierra de Kodes, encaramándonos a su cresta en un muy bonito recorrido desde Santa Cruz de Campezo (Araba). Cuatro horas clavadas subir y bajar. No tiene pérdida: se sube por ancho sendero desde el área recreativa de Ibernalo, a 2 min. de Kanpetzu, luego cresta de pisar fino porque estaba la caliza empapada y algo pulida. La cima es espectacular, como monolitos de roca sobre la cresta y unas caídas del copón a los lados. Es un tipo al Palomares aunque vas más por la cresta.

El descenso es aun más bonito y especial, llamado "el barranco de la Dormida", por un sendero bien marcado enmedio del hayedo, bajada empinada y otoñal a más no poder, hasta un sendero horizontal de cuento, para enlazar con el camino de subida cerca del coche. La vista desde el llamado "Miradero" hacia el bosque y las paredes es una pasada. Por supuesto estuvimos solos toda la mañana.

Paramos tres minutos a comer un bocatilla de lomo y una birra mientras la temperatura corporal bajaba en picado. En Ibernalo nos cambiamos y nos pusimos secos, en busca de unos huevos fritos que tomamos en una curiosa tasca de carretera.

Ya en Iruña fuimos a casa de Gorka y Luisa, y tras la ducha y un Nespresso con bizcocho casero de Luigi nos fuimos a lo viejo. Yo iba en plan turista por supuesto, hacía montonazo de tiempo que no estaba en Iruña. Me llevaron por el recorrido del encierro mientras seguía lloviendo. La parte vieja estaba bonita, con los edificios maqueados e iluminados. ¡¡Qué grande eres, Barcina!! Mucho toque "Sanfermines" por todos lados, se nota el enorme influjo de esta fiesta globalizada.

Como Gorka y Luisa son unos morro-finos, iban pidiendo crianzas de "Ramón Bilbao" por los bares jejeje... Alberto por supuesto llegó tarde, pero le perdonamos porque como dicen los políticos "con los bancos, paciencia infinita" jajajaj...

Cenamos en la Tagliatella de la Plaza del Castillo, todo un éxito, sobre todo el postre, con el que dejamos a cuadros a la simpática camarera: la segunda botella de Ribera de Duero "Legaris" y un cesto de panecitos.

Después me llevaron a unos bares muy cool (ya no estamos pa' kalimochos) hasta que lo fueron cerrando todo. Fuera de Sanfermines estos navarricos son muy txintxos.

Pues nada, que lo pasamos muy bien; gracias a Luisa y Gorka por su hospitalidad y a Alberto por sumarse a la jornada cuando pudo. Una pena que por diferentes motivos ;-) no se sumaran más amig@s a la cita.

Pobres los del Nafarroa Oinez.

Laister arte guztioi eta ondo izan.

Iñaki Alberdi. III Circuito de música contemporánea "musikagileak". San Telmo, Donostia




lienzos "pixelados" de José María Sert
San Telmo claustro nocturno
Donostiako Super Txokoa: Zuloaga plaza
Iñaki Alberdi's sound check (foto: Iñigo Aizpiolea)

En lo que fue antiguo convento de San Telmo, actual Museo, tuvo lugar el pasado 12 de octubre, día no festivo para el Ayto. donostiarra, el concierto del acordeonista Iñaki Alberdi, dentro del circuito "musikagileak" de música contemporánea.

El caso es que el recital lo organizaba un amigo y el protagonista era atractivo: hasta donde yo se, el mejor acordeonista vasco de la actualidad.

Fue una velada muy agradable para todos: público, artista, compositores (algunos de ellos presentes) y organizadores. Yo de música contemporánea ni papa, pero horas de vuelo escuchando música muy diversa, ya llevo unas cuantas.

Muy de agradecer los comentarios previos de instrumentista y compositores, tanto al inicio como durante el concierto. Hasta hubo un bis: una piezita corta de Joan Guinjoan.

La concatenación Plaza de Zuloaga-San Telmo-concierto-lienzos de José María Sert-claustro-Plaza de Zuloaga, fue algodón para los sentidos.

El programa lo guardo en este link.

domingo, 14 de octubre de 2012

Arkaka. Amundarain erreka, Aralar, Montaña Vasca



En uno de los extremos guipuzcoanos del macizo de Aralar encontramos este pequeño valle de Aiestaran y Amundarain erreka, que parte desde Zaldibia. Está catalogado como sendero local SL-Gi2008, y se puede descargar de la web Gipuzkoa mendiz mendi, aquí.

Es un valle paralelo al de Ataun, pero sin salida natural hacia Navarra, más encajonado y por ello la carretera acaba enseguida, a la altura de Arkaka, donde se sitúa una presa hidráulica gestionada por CAF, y cuya tubería forzada baja desde las laderas de Auza Gaztelu. Esta pequeña central, punto final de la excursión a la ida, es un Centro de Interpretación sobre el agua y sus usos, aunque las dos veces que he llegado hasta allí, estaba cerrada. Yo a eso lo llamo poca formalidad.

El sendero que parte de Zaldibia, y que durante los primeros 400 metros va junto a la carreterita, está asfaltado hasta el laguito del final, por lo que, aunque a nosotros ya no nos toca, es muy apropiado para transitar con niños pequeños y con sillas de bebé.

lunes, 1 de octubre de 2012

Mirutegi 1166 ruta del paso de Atau. Valle de Azparrena-Sierra de Entzia, Montaña Vasca



Con una fugaz resaca de andar por casa (menos mal que no tomamos un segundo gin-tonic), me levanto con la certeza de que la méteo no se iba a mantener tan gloriosa como la del día anterior. Pero aguantaría.

Excursión especial, las tres López al comando. Yo solo trataré de que no nos perdamos.

Desde San Román (Durruma), la ruta es bastante evidente, aunque por supuesto yo guié al grupo por el sendero más enrevesado.

La ruta es muy bonita, ya que pasas por un bosque mixto hasta que afloran las rocas cerca del paso de Atau, que separa la sombría vertiente Norte de los inmensos y soleados rasos de Legaire.

A muy poco del cambio de vertiente, Beatriz retrocedió con Irene por enfermedad de ésta (incubaba una gastroenteritis o similar que padeció durante los días posteriores) y nos esperaron para comer en un claro del bosque junto al sendero.

Nosotros cinco nos dimos por satisfechos en la cima de Mirutegi (tremendo balcón sobre el bosque de Opakua, Peñas de Egino, Aratz-Aizkorri y Llanada Alavesa). Llegar a Ballo nos retrasaría al menos quince minutos y dos chicas nos esperaban al otro lado de la sierra.

Tras los bocatas y las risas, desandamos el camino con la parsimonia que gastan los recolectores. En este caso, de moras.

Dos minutos después de llegar a los coches, y como si hubieran sido cortesmente retenidas, el mercurio se desplomaba mientras cortinas de agua eran lanzadas con fruición desde un cielo desaparecido.