lunes, 28 de abril de 2008

Urepel-Mandoegi-Altzadi. Leitzalarrea, Montaña Vasca

Enzo, Gorko y Aittortxo en "Altzadi's Butress"

“Leitza”. “Leitzaran”. “Leitzalarrea”. Respectivamente: El Pueblo, el Valle, y los Pastos y el bosque. Tres topónimos que engloban un conjunto que se encuentra bastante a salvo de estropicios medioambentales. Lo hemos disfrutado hoy, en un preciso día de primavera. Hemos visto un pueblo con ambiente: El “juvenil” de primeras horas de la mañana de un domingo, y el del mediodía de poteo y partidas de mus. Hemos visto desde las alturas un valle sin agresiones visibles, salvo las manchas de bosque de repoblación (la autovía A15 pasa de refilón, “uyyy”), por el que transcurre la Vía Verde del Plazaola. Y nos hemos internado y elevado sobre Leitzalarrea, este paraje excelso plagado de hayas y prados; muchas tonalidades del verde alrededor nuestro.
El recorrido efectuado es el mismo que el que me había propuesto mentalmente. Se trataba de un recorrido circular por los montes que delimitan al NNO este paraje, incluyendo una punta de lanza, en el cordal que delimita Urumea y Leitzaran, llamado Mandoegi.
Los componentes del reto dominical son los iruñarras de adopción Alberto y Gorka, y los donostiarras Aitor y servidor. Ninguno salvo yo conocía este lugar. Yo tuve la suerte, en agosto del pasado año, de pasar una mañana con los chavos y la amona en el área de Ixkibar.
El área de Ixkibar es desde se comienza a caminar. La pista pasa entre unos barracones viejos de cuando se trabajaba en la minería, y una granja. El siguiente cruce también se toma a la derecha. La pista da un amplio rodeo hacia el Este para luego seguir hacia el Norte, ganando por bosque las pendientes superiores del Urepel (1056m). Vistas que nos brinda la atmósfera de este día nos muestran Malloak-Txindoki, Gorbeia, Anboto, Ernio, Igeldo, Mandoegi, Urdaburu, Aiako harria, Jaizkibel, Larrun, Mendaur, Auza, Saioa, Ireber, Irakurri, Beriain, …, “una gozada”.
Decidimos seguir hasta Mandoegi, desde donde casi se ve Arano. Un señor nos dice que han reformado el caso urbano, y que está muy bonito. Habrá que ir con los lolos a verlo.
Desandamos los pasos. Pasamos por un sendero (GR) bajo Urepel, camino del collado Bidegorrieta, desde donde enfilamos el Altzadi por la cresta (a un lado pastos, al otro bosque). Desde esta cima, que delimita bastante claramente las vertientes Leitzalarrea y Leitzaran, bajamos por toda la cresta y por empinadas pendientes hasta el río, cerca del coche. El recorrido, a ritmo pausado, nos ha costado cuatro horas.
Ahora toca tomar algo en Iruso (antigua casa de camineros, hoy día interesante Hotel Rural con bar y restaurante).
Como Iruso nos parece pelín elegante nos bajamos a Leitza a comer, cosa que hacemos en, curiosamente, la casa “Beatrizenea”. El chupito fuera de la casa, a la sombra con una temperatura celestial, nos brinda una agradable sobremesa.
Finalmente y antes de despedirmos, nos tomamos el segundo café mientras vemos ganar la Liege-Bastogne-Lieje a Alejandro Valverde.

Fotos de la jornada AQUÍ.

lunes, 21 de abril de 2008

Leitzaran y Plaiaundi



18.04.07, viernes:
15h00. “Hasta la próxima semana abuelos, y gracias por la ayuda”. Beatriz, más conocida como “la amatxito”, no pasa por casa; se van directas al aeropuerto, ella e Irene.
15h30. Me encuentro a Irene haciendo pis ella sola en el baño. Es tremenda.
16h30. Le esperamos a Eider en la puerta de la Ikastola; estamos con Aiert y Elena en el parque hasta las 19h30.
21h00. Soy libre, ya están los tres en la cama.
19.04.08, sábado:
03h00. Aparece una fantasmilla de nombre Irene, que se mete en mi cama. Así, por las buenas. 07h30. Aimar se levanta llorando “A-mamá” (ó “ama-ma”); hasta que no engulle el biberón no es persona.
08h00 y 09h00. Horas a las que se despiertan Eider y Aimar, respectivamente.
09h45. Dibujando durante un rato con Eider (“qué bien dibujas, aitatxo”), mientras escucho a Montserrat Domínguez en La Ser.
11h00. Montamos en el coche y nos dirijimos a Andoain. Hacemos un tramito de la Vía Verde del Plazaola, en el Valle de Leitzaran. Tras el paseo, les doy de comer en el parque que hay al inicio del recorrido (donde están construyendo el Centro de Interpretación del Leitzaran).
14h00. Está claro que ahora en el coche se van a dormir… aprovecho para subir a Besabi y comerme un bocadillo junto al coche. Corre el aire, aquí, bajo el Adarra, y a la vista de Urgull. El cortado no me lo tomo porque no quiero perder de vista a los niños, y afuera no merece la pena.
15h00. Me encuentro con Itziar en el Super Amara. Está más negra que Zaplana. Un sms de Jorge me lleva hasta ellos: El parque infantil cerca del Parque de Zubimuxu. El parque está muy bien, prácticamente en las faldas de Igueldo. La tarde aguanta; el chaparrón caerá a eso de las 18h30. El aita de Amaia nos habla de su primo.
17h00. Vamos a ver salir al dantzari del parque Zubimuxu. No conocía este detalle patrio.
17h15. Llegan las hermanas de Amaia con sus familias. Más tarde, Aitor y Michael.
19h45. Ya estamos en casa los cuatro. Cena, y a las 21h30 están ya dormidos.
20.04.08, domingo:
08h00. Aimar engulle el biberón.
11h00. Compramos el pan y vamos un rato al “parque de Nora”.
12h00. Centro de Interpretación del Biotopo protegido de Plaiaundi (Marismas de Txingudi).

Comemos todos arroz con tomate; directamente del tupper a la boca.
Damos la vuelta a las marismas, se trata de un entorno muy transformado y presionado, pero a pesar de todo se mantiene y conserva.
15h00. Pongo en marcha la logística de la siesta, que comienza en Plaiaundi y acaba tras hora y cuarto en un parque infantil cerca del aeropuesrto.
16h15. Fin de la siesta (aita incluído); se leventan sin llorar ninguno de los tres… uff. Merienda y columpio a tutiplén.
17h00. Paseo hasta el aeropuerto. El vuelo llega con 50’ de retraso. Aimar pasa un rato petardo en las salas del aeropuerto. Tengo que recurrir a las patatas fritas y a los chupa-chups como apaga-fuegos, con dudoso resultado. Ya queda menos para recibir la ayuda materna.
19h30. Otra vez la casa con los cinco. Beatriz e Irene lo han pasado genial en Madrid. Yo también he disfrutado mucho de la experiencia de estas últimas 48 horas con estos tres “elementos”.

miércoles, 16 de abril de 2008

Una mañana en el Valle de Araitz

En las noticias del tiempo te ponen nublado, con lluvia; ya te haces a la idea de que no va a dar para mucho la cosa. Pero luego, los lolos te levantan a las ocho (con suerte) porque tienen que ver Heidi mientras engullen el “darirón”, y ves por la ventana que está todo azulito…
Hoy hemos ido a ver a los primos navarros, a Mattin y a Lierni. Les había encargado unas naranjas de las de internet, y no quería que se pudieran pasar por esperar a que vinieran ellos. Y era hora de poner en práctica todo lo aprendido en los sucesivos, repetitivos pero entrañables visionados de Heidi y sus andanzas por los Alpes centrales. Nosotros no hemos llegado tan lejos, ni falta que hace para pasar un domingo por la mañana. Lo nuestro ha sido pasear por los prados bajo Elosta y frente a las bellísimas Malloak, aún más adornadas por un escueto manto de primaveral nieve.
Después de dar de comer a los chavos, salimos a pasear por la pista que sube hacia el collado que separa Lezaeta de Betelu.

Pensaba yo que la escena esa en la que Pedro/Peio baja a recoger la ropa de Heidi, que está como a un kilómetro, y vuelve con ella hasta el baserri de el abuelo/aitona, todo ello en unos 6”, era algo exagerada, pero el amigo Mattin, el Peio del Valle del Araitz, no le anda muy lejos. He tenido la deprimente sensación, en un amago que he realizado de perseguirle corriendo por un prado, de que JAMÁS lo alcanzaría.
Un precioso paseo frente a Malloak, uno de eso paisajes tan bellos que mientras lo estás mirando, ya te está dando pena del tiempo que va a pasar hasta la próxima vez. Las mejores cosas, como disfrutar de un paisaje como este, o ver a los niños contentos correteando por al hierba, son gratis.

Paisajes que marcan




Ciertos paisajes generan sensaciones especiales a las personas con un mínimo de sensibilidad, capaces de parar un ratito los pies y la cabeza a contemplarlos y a llenarse de cargas positivas. Es algo que uno acumula desde la infancia. Aquí van algunos; el segundo grupo es por gentileza de Txori.

Grupo Iñaki:
Pico Tiatordos y bosque de Ponga, desde la Collada Llomena, Asturias,
Malloak de Aralar, desde el Valle de Arraitz, Nafarroa,
Circo de Lescun, Valle de Aspe, Pirineos Atlánticos, Aquitania,
Sierra de Cantabria desde Laguardia, Rioja Alavesa, Araba,
Montaña Palentina desde la terraza del Parador Nacional de Fuentes Carrionas, Cervera de Pisuerga, Palencia,
Bahía de La Concha desde el Parque de atracciones de Igueldo, Donostia, Gipuzkoa, EH.

Grupo "Txori":
Campas Norte de la isla Santa Clara, con la puesta de sol sobre el Oeste, Donostia,
Ulía y todos sus recorridos sobre la vertiente del mar, Donostia,
El Valais, especialmente con sus vistas al Matterhorn desde el valle, o las vistas desde la cima del Domm al Weisshorn y todos los picos de alrededor, Suiza,
Parque Nacional de Ordesa con todo lo que ello implica: Ordesa, Añisclo, Pineta, Tucarroya, Gavarnie, Brecha de Roland, etc., Huesca
Playas de Jandía, Fuerteventura, Canarias,
Glaciar de Argentiere, con la vista de las Courtes, Las Droites y la Aiguille Verte, Macizo del Mont Blanc.

lunes, 14 de abril de 2008

Valladolid



La idea de pasar un día (Gasteiz-Valladolid-Gasteiz) en esta ciudad fue originada porque desistimos de ir a Madrid y dejar a los tres lolos con los “abuilos” de Gasteiz; nos parecía algo gratuito y evitable. Oí que en Valladolid se estaba presentando una exposición de título “Sorolla y Castilla” y enseguida propuse el plan: No vamos un finde completo a Madrid, pero podemos hacer una escapada de día a la capital de Castilla y León. Así, ya disponíamos de escusa, y algo mejor aun: La posibilidad de que Beatriz se reuniera por unas horas con sus amigas castellanas de la misma profesión que ella: Teresa y Ana. Estas dos enfermeras vivieron en Donosti y trabajaron en Osakidetza algún tiempo, hasta que pudieron retornar a sus lugares de origen. La última vez que vimos a Teresa fue un encuentro curioso: Ella venía de esquiar en Alpes, en un bus organizado. Nos llamó porque el bus hacía una parada técnica en Pío XII. Nosotros acabábamos de llegar de nosedónde. Bajamos a toda prisa del piso de Eustasio Amilibia, con Eider en brazos (era muy pequeña, tendría 7 meses). Así que Teresa tuvo la oportunidad de conocer a Eider durante… 1/2 minuto.
Visita a la fachada de San Pablo, croqueta de Boletus+Ribera, tres guapas
Aiert, que este mismo fin de semana ha estado en Paris corriendo en el Marathon (35.000 almas trotando por Les Champs Elysées), se descojonaba de nosotros cuando le dijimos “vamos a ir a pasar el día a Valladolid”. No es para tanto, Aiert: En 2h15 estábamos buscando un huequito junto al Pisuerga donde aparcar el Toledo. Eso sí, reconozco que el día nos pasó factura: lelgamos de vuelta a Gasteiz a casi la una de la noche, y bastante cansados.
La ciudad en sí se recorre fácilmente, es muy asequible. Al menos la zona histórico-artística, la que te marcan en las oficinas de turismo. Fuimos buenos chicos e hicimos caso a estas indicaciones. Sucesivamente, fuimos viendo/visitando:
Þ Desayuno en Dollar’s, cerca de la Plaza Mayor,
Þ Oficina de Turismo, y tras ella, este recorrido:
Þ Plaza Mayor,
Þ Catedral,
Þ Iglesia (torre esbelta),
Þ Portada de (...)
Þ Museo Nacional de Escultura (Palacio de Villena),
Þ Recinto de los Pasos de Semana Santa,
Þ Iglesia de San Pablo, con visita guiada a las obras de restauración de la fachada
Þ recorremos la c/San Ignacio, pasando por el Convento (…),
Þ Plaza Mayor, ...
Hacemos tiempo descansando y disfrutando de la excelente meteorología en la Plaza de.
No quisimos perdernos la oportunidad de tomarnos un tinto de Ribera de Duero y un pintxo, asunto que solucionamos en el “Milvinos”, precisamente en uno de los vértices de la citada Plaza.
Comemos muy cerca, en la calle de la Pasión, justo frente a la sala de exposiciones que más tarde visitaremos. Elegimos el menú (21 €), y yo por supuesto eligo carne de segundo (cuchifrito) lo que, unido al arroz con bogavante de primero, me dejado bastante saciado.
Al rato de terminar aparece Teresa, que ya conocía el restaurante. Primer y grato encuentro del día. Se la ve encantada de haberse reunido con Beatriz, sobre todo por lo inesperado del asunto (le habíamos llamado el día anterior, camino de Vitoria).
El paseo que sustituye a la siesta consiste en recorrer toda la Avenida Zorrilla, probablemente la más importante se Valladolid. A un lado tenemos todo tipo de comercios, mientras que al otro hay un parque que se adivina extenso, y en cuya zona de jeugos emerge, tras la vegestación, un galeón pirata parecido al que arrasa ya en el barrio de Lakua en Gasteiz. Tras recorrer ida y vuelta la pasarela peatonal que salva el Pisuerga para acceder al Museo de la Ciencia, llega Ana. Ana es una chica de Palencia (capital) que también coincidió con Beatriz y Teresa en su época de enfermera en Donostia. Se casa en septiembre, en la misma Palencia. Parece que iremos… 200 invitados. Ya juntos los cuatro, recorremos en sentido inverso el Pº Zorrilla, hacia el Centro. Visita obligada (era la excusa), a la exposición titulada “Sorolla y Castilla”.
Peñalara bajo la tormenta, Sorolla
De ella me impresionan sobre todo los paisajes de montañas, que recrean con gran sensibilidad las “luces de Montaña”, como diría Gallen Rowell. Tras recrearnos con esta Castilla al óleo, otro paseo más nos conduce a un agradable bar donde pasamos el resto de la tarde, hasta el anochecer. Mientras una preciosidad que está metida en un puesto promocional de Bailey’s se aburre (con lo que, durante un par de horas, estuve rodeado por un total de 4 mujeres) las tres loritos no paran de hablar, como por otra parte era lo más normal y predecible.
Nos despedimos en el lugar donde teníamos el coche. Teresa parte hacia Salamanca en su “306”. Nosotros llevamos a Ana a casa, por eso se alarga un poco más el viaje. Para entrar al centro de Palencia hay que desviarse un buen rato de la autovía Valladolid-Burgos. Mención especial a la (fugaz) visión del cielo estrellado camino de Pancorbo. Esto termina, al final bastante cansados; entramos por Lakua a eso de las 00h50’. Mañana, nosotros cansados y los niños a las 7 ó 7h30 estarán ya como motos.

Pueblos medievales en el Béarn, Aquitania

Txori me pasa esta nota de su actividad bucólico-turística de ayer. Diré lo de siempre en estos casos: "Béarn, tan lejos, tan cerca":
"Nosotros ayer anduvimos de tournée por Béarn y cercanías. Te puedes imaginar los litros de baba que se me caían viendo todos los Piris de frente, bien blanquitos. Tiene que haber buenas condiciones, se les ve muy buena pinta. Me jarté de ver los Gabizos & cia.
El caso es que lo propuso Rosa, porque había visto por internet algún tema de casas que le gustaban, y saliendo de casa al medio día, fuimos directos a Orthez, estuvimos viendo un poco el pueblillo, con su puente, que es lo más chulo, y luego nos fuimos a dar un rule por el lago este que vemos siempre al lado de la autopista cuando volvemos de Piris. Se le puede dar la vuelta entera, y está chulo; lo tienen montado como playa para el verano, y un montón de actividades de deportes naúticos, aparte de toda la fauna que hay, porque tiene zona de marismas. Comimos allí en unas mesas rodeados de prados muy florecidos, y nos fuimos hacia Navarrenx, con todos los Piris otra vez de morros.
El día había salido muy bueno, pero las nubes de evolucion iban ganando terreno y se estaba nublando a toda mecha, pero vamos, que por la hora que era, habría dado tiempo más que de sobra de hacer actividad con un gran día. Navarrenx muy chulo, medieval, con muralla, foso, casas bonitas, etc. De ahí ya fuimos hacia Sauvaterre de Béarn, y ya se nos empezó a torcer el tiempo empezando a llover. Pero lo poco que vimos, fue lo que más nos gustó de todo el día.
Sauvaterre de Béarn
Es también amurallado-medieval, y tiene un paseo por el rio (Gave de Oloron), en el que se ve un puente con mucha historia, una torre-muralla, con mogollón de vegetación por el caminillo, que era un pequeño paraíso. Nos dió pena tener que salir por patas porque ya el tiempo se puso imposible, jarreando a mucha intensidad. El viajecito de vuelta fue casi más navegando que rodando. Paramos en el área de Hastingues, a tomar algo caliente, y ya para las 20h00 aproximadamente estábamos en casa. Igual ya has visto la zona de cuando fuísteis a Oloron, o en alguna ocasión anterior, pero la verdad que te plantas en un periquete y es muy recomendable".

martes, 1 de abril de 2008

Del Alentejo tropical a la fría Montaña Palentina

Extracto de un gracioso correo de mi hermano el montañés (ya iremos dando debida forma a las andanzas de Oscar en La Montaña Palentina): 

" ... en invierno aquí predomina la vida de cabaña: frío y muchos días en casa. Mercedes pone
música de angelitos, y yo desde que estuve en la costa tropical del Alentejo escucho a
Camarón por bulerías "... la tarara tiene un vestido verde lleno de volante y de cascabele..." Viva Camarón.
Si quieres que participe en tu blog yo puedo aportar el toque de "sabor ancestral", porque nuestras excursiones son una mezcla de lo antiguo y lo moderno. Este invierno subí un día a Bulnes al estilo Pidal y Cainejo (con mis botas desgastadas y pantalones de pana), y aunque no ví rebecos, tuve la suerte de ver en la taberna a un hombre moreno y con bigote, de la raza de los "Picos de Europa", que sólo sabía decirle a la chica del bar: "... yo es que estoy lleno de cultura"". Oscar, 31.03.08.

Pipaón. Sierra de Cantabria, Montaña Vasca



20.03.08. Mari Mar es una de las amigas de Beatriz de su época universitaria. Disfruta, junto a sus padres y hermano, de una potxolada de casa en Pipaón, un pueblecito de la Montaña Alavesa. Y tanto que está en "la Montaña": La muralla de la Sierra de Cantabria está ahí (la que separa esta comarca de la Rioja, alavesa o no), a menos de un cuarto de hora en línea recta. Las cimas de Cervera y Recilla, entre el sector de Eskamelo y el de Palomares, se encuentran a menos de hora y media del mismo.
 
Periódicamente tiene a bien organizar una jornada de la cuadrilla de amigos de la época de sus estudios de Enfermería. Están la pareja Oscar y Ane, Beatriz, Eduardo, Patricia y José, aparte de la propia Mari Mar (MM), entre otros.
Al otro lado de esta muralla, tapizada de hayas y adornada de afloraciones rocosas calizas, se encuentra la famosa Rioja Alavesa, bañada de sol, arquitectura mediática y viñedos. Como nos recuerda la madre de MM, es precisamente gracias a estas montañas y al efecto benéfico que tienen sobre el clima, por lo que al otro lado pueden producir el afamado vino que tanto le está dando de bueno a esa comarca.
Mirando un poco en internet antes de ir, vi que disponen en el pueblo de un Museo Etnográfico (llamado Usatxi). La madre de MM comentó que se encontraba cerrado porque el que lo enseñaba había fallecido. No obstante, una señora llamada Pilar ha tomado el relevo, y por suerte, ya que una famila de Donosti que andaba por allí estaban muy interesados, tuve la oportunidad de visitar el mismo.
Esta señora no es, como en principio supuse, una de esas “puesta por el Ayuntamiento” (como llama Beatriz a los pasmaos, usualmente el menda), sino una protagonista del asunto en primer grado: Semi-fundadora del museo, dice que lleva guardando cosas antiguas del pueblo “desde los cuatro años”. Colabora con Aranzadi, recuperó el grupo de danzas del pueblo, etc.
La visita, por tanto, fue enriquecida con su presencia, enmarcando el origen y objeto del museo debidamente.
 
Nos habló de la llamada “Caja de Misericordia”, que se encuentra a la entrada en la planta baja; data del siglo XVI, y se utilizó hasta la deácada de los 40, forjándose su utilización en auténtica ley entre los vecinos.
 
Durante la visita de las tres plantas de la casa se podrán observar muchos objetos de la antigüedad que a los más mayores que yo seguro que les traen muchos recuerdos.
Si muchas de estos elementos y tradiciones se han podido conservar son gracias a su emplazamiento, que como decía arriba, está prácticamente junto a las paredes de la montaña, y por tanto no es cruce de caminos, y no se ha visto arrastrado por el trasiego del comercio y los intercambios culturales que sí se han dado en pueblos cercanos (Lagran o Peñacerrada, p.e.). Pilar nos dio el dato, en cuanto a la lengua, que el euskara ella calcula que se perdió poco antes de 1800.
 
El cortado que me tomé en el bar (plaza del pueblo) me costó a precio “de capital” (1,05 €). La tortilla de patata tenía buena pinta.
Casi a las cuatro (horario de comida de pueblo, como no podía ser de otra manera) fue la hora de comenzar a comer. Afortunadamente, tras el postre (mención especial a la super-caja de finas pastas “Vasca” de la calle Gorbea de Gasteiz) salimos a pasear toda la tropa hasta el Parque que tienen montado junto al depósito de aguas a cielo abierto (15-20’ sin niños). Disponen de mesas y es una gozada de sitio para comer, merendar, jugar, abrir una ruta directa a cima, …
 
Ya de vuelta, toca la laboriosa tarea de preparar a los niños y despedirse de los amigos. Nos quedaba hora y media pasada de viaje hasta Donosti. Afortunadamente la noche siguió como el día, es decir despejada, como la carretera, que en este caso no era “perdida”.