lunes, 16 de febrero de 2009

Valle del Roncal, Pirineos


Los astros se pusieron de nuestro lado. Un fin de semana completo con Sol de invierno, aparecido de nuevo tras las nevadas, riadas y vendavales. Entramos al valle desde el acceso clásico, pasado el embalse de Yesa.
Primera parada en Burgi, donde nos aprovisionamos de pan, magdalenas y tortas de anís en la panadería de horno de leña, que había descubierto en un blog amigo. Comida junto al río, en un ambiente gozoso de rumor de agua y sol largamente añorado.
Jugamos un poco en la plaza, compramos un par de quesos. Las dos chicas de Larra paran su actividad para efectuar la venta; son las tres y media de un sábado y estaban trabajando la leche, la leche cuajada...
Seguimos adentrándonos en el valle, parando un rato en el pueblo que le da nombre. Enormes casas blasonadas y verdaderos palacetes lo adornan. Una enorme iglesia remata la villa en lo más alto de su casco urbano. El Centro de Interpretación de la Naturaleza no lo visitamos porque aun no estaba abierto, y preferimos ir a la casa.
El sol nos había acompañado a lo largo de todo el eje del río Esca, pero al adentrarnos en el valle lateral que desde Izaba da acceso a Uztarroze, la sombra nos inunda y la temperatura baja alarmantemente. El ambiente es realmente invernal; por aquí ha nevado un montón, y está claro que se dan las condiciones para que la nieve no se derrita.
Dejamos el coche que se vaya congelando poco a poco y hacemos varios viajes subiendo los bértulos al albergue. La cuesta no es larga pero exige su esfuerzo; se trata de un acceso empedrado y muy cubierto por la nieve.
La casa albergue Bortiri es propiedad del Club Vasco de Camping, y en todos los años de socio sólo había estado una vez y fue con motivo de un curso de alpinismo. El ambiente interior es algo fresquito pero las estancias principales (cocina y dormitorio) son confortables.
Nuestros amigos han llegado al mismo tiempo que nosotros al pueblo, ellos han venidos directos desde Iruña.
En el albergue sólo encontramos a un matrimonio con un niño de unos 4 años, que hizo migas con Aimar, además de colaborar con un par de bólidos para su escudería de coches.
Comos somos ocho frente a tres, nos apoderamos de la mesa principal del comedor, desplegando nuestros manjares sobre las tablas con deleite.
La noche pasó con aprobado; no se puede pedir más a los niños. A eso de las 7h15 Aimar se me abalanzó desde su cama al repetido grito de "bibi". Cuando, a los 5', volví con el desayuno, el tío estaba roncando! Gajes del oficio.
A la mañana siguiente nos alertaron: Cinco bajo cero y hielo en la cuesta donde ayer corría el agua de deshielo. Montamos un despliegue especial para evitar accidentes en ese tramo (creo que va a ser lo más cerca que voy a estar este invierno de una cascada de hielo).
A eso de las 11h nos encontramos aparcando en el Rincón de Belagua, tras las indicaciones de un foral. Hay tanta afluencia de esquiadores que estamos aparcando en hilera, desde el parking y en dirección a Izaba. Las condiciones son las ideales para dicha afluencia (no sentí especial masificación, aquel paisaje da para mucho): Primer fin de semana de Anticiclón tras mucho tiempo, enormes nevadas previas, y frío, para que la nieve estuviera en condiciones.
Nada más bajar del coche estrenamos los trineos, adentrándonos en el bosque que delimita las pistas de esquí de fondo de Mata la Haya. Afortunadamente, al salir del bosque el sol nos aclara las ideas (sobre todo a los niños) y accedemos a la ansiada zona de cuestas (laderas iniciales del Txamantxoia) para empezar a soltar adrenalina de verdad.
Disfrutamos durante un laro rato de muchos descensos con los niños, incluso Eider se atreve sola uns cuantas veces. Antes de irnos me pego un par de descensos extremos "pabernos matao", que ni el Tardivel, oiga.
Volvemos a la casa de Uztarroz a cambiarnos y a comer; el cafecito en Izaba.
La vuelta la hicimos por la vía diagonal Burgi-Navascués-Lumbier, agradable descubrimiento rutero.
Conclusiones:
  1. Mucho que conocer,
  2. mucho que revisitar,
  3. menos mal que salió el sol, y
  4. ojo con salir de finde con los lolailos en invierno.

6 comentarios:

Sergio dijo...

Preciosas fotos, cuando las veo pienso que falta menos para volver. Y la próxima, a Bortiri.

jefoce dijo...

Muy buenas Iñaki y familia, precioso post. Te ha quedado muy bien escrito, me gusta cómo reflejas las sensaciones vividas. ¡Qué decir de todo aquella zona! La cantidad de vascos que habremos empezado a conocer el Pirineo allí: Isaba, Belagua, Belabartze, Zuriza, el Anie... Había ganas de que llegara un anticiclón, ¿verdad? En fin, pues nada, me has hecho soñar con mi próximo viaje por esas tierras, que será en primavera. Un abrazo.

iK dijo...

Gracias pareja; curiosamente en mi caso no hice nunca los clásicos Anie y Mesa por Belagua, es curioso. Los hice desde Lescun, ambos. En cuanto a paisajes, de pequeño me impresionó muchísimo Belagua cuando me llevaron los del Club Juvenil; me impactaron aquellas dimensiones, aquellos colores.

Sergio dijo...

Es cierto que de pequeño los colores son más intensos, los valles más anchos, las montañas más altas...

iK dijo...

http://www.diariovasco.com/20090219/al-dia-sociedad/belagua-sepultado-bajo-cuatro-20090219.html

jefoce dijo...

Impresiona la imagen ¿verdad? Creo que esta primavera Kamille tardará en salir...