Hacía ya demasiado tiempo de mis dos únicos viajes (viajecillos) en bicicleta (Rioja Alavesa y Cordillera Cantábrica).
La bici y el bikepacking están muy presentes hoy día en RRSS, ahora es cool; las bicis, los y las ciclistas y sus ropajes son modernos, minimalistas, estilizados y muy caros.
Total, llegó el "click" entre que lo pensaba y lo decidí: tampoco era irse a Mongolia, joder.
La bici será la de gravel. Tengo la bolsa de cuadro; creo que con una de manillar de 10 litros ya me apaño. Es verano y voy a dormir en hotel. La compro en la web de Geosmina. Me resulta una buena compra.
Etapa 1 de 3:
Hago trampilla y me acerco en Euskotren hasta Zumaia. Desde Donosti hasta Gasteiz se me va de cálculos.
Hay un primer tramo por un bidegorri nuevo desde Zumaia hasta cerca de Arroa. Se acaba, enlazo con la carretera y en unos pocos kms. estoy en Zestoa.
Pillo la vía verde del Urola. Lili jauregia. Balneario. Remonto el Urola, no hay misterio. Llego a Azpeitia, que soslayo. Santuario de Loiola; fotos pero no paro al café.
Se remonta, con algo más de pendiente, el precioso tramo que nos lleva hasta Zumarraga, que se atraviesa por bidegorri. Tranquilidad.
Más bidegorri hasta Legazpia, y otro poquito hasta Mirandaola. El bar restaurante está cerrado (no tiene actividad, me temo). El café se pospone.
Otra subidita más (estoy subiendo sin parar desde Zumaia) y paso Udana. Bajada sencilla hasta Oñati. Aquí sí que paro: en el "Bizipoz" de Markel Irizar.
Haciéndolo a la inversa, en la plaza compro una Coca-cola en una txutxe-denda y busco un parque para meterme un bocata de mejillones en escabeche.
Tras el aporte calórico y descanso, busco el bidegorri que baja hasta el cruce de San Prudentzio.
El bidegorri es continuo por esta parte del alto Deba (Arrasate, Aretxabaleta, Eskoriatza) aunque algo enmarañado y confuso al ser zona urbana e industrial.
Salgo de la maraña del "Imperio Mondragón" y me quedo a solas con el puerto de Arlabán. Busco la virgen de Dorleta, porque recuerdo que está cerca de la cima. Para mí es un 2ª categoría; aún me queda fondo. Los milagros de ir en e-bike al trabajo diariamente.
Justo antes del cartel de puerto se ve una pista a la izquierda: es el enlace con la vía verde del Vasco-Navarro, aprovechándome de la cual me lanzo a Gasteiz donde me espera el albergue que va a ser la casa de mis suegros. Va picando para abajo y voy feliz y contento porque tengo la 1ª etapa en la buchaca.
En Gasteiz, para no meter la bici con el polvo impregnado de la vía verde en el piso, le doy un manguerazo y utilizo el hinchador eléctrico que no he necesitado para mí para hinchar las ruedas a la maltrecha bicicleta de un negro musulmán (el infaldor de coches no vale para bicis), que me lo agradece varias veces: "he hecho varios kilómetros para venir a hinchar las ruedas"...
Ducha, paseo para estirar las piernas y cena. "A mesa puesta, esa es la verdad".




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