domingo, 17 de mayo de 2009

Pic d'Aule 2392 vía del Lac d'Er. Vallée d'Ossau, Pirineos

la palpable constatación de que la ruta es "salvaje"

Nuestra intención era hacer el Pic Gazies 2457 desde Bious Oumette (Gabas), pero cual fue nuestra sorpresa al ver la barrera de acceso bajada (los gestores no quieren aun una afluencia masiva al idílico entorno de Bious-Artigues).
¿Qué hacer? Tenemos dos planes "B", pero, por supuesto, elegimos el más duro de los dos.
La ruta en cuestión es una de las joyas escondidas de los libros M. Angulo (Pirineos II), aquellas que habla de picos y valles "sin nombre", pero que hizo/hace muy bien en editar.

Desde la cota 971 a un km. al Norte de Gabas (pequeño parking, mesa), sale un sendero que recorre (bellamente) y asciende (brutalmente) el tupido y húmedo bosque de Biscau (bois de Biscau). Se sale a un enorme claro al pie del Pic de Biscau (paraje solitario y con unas vistas al valle y al Lurien bestiales). En este lugar debía haber majadas pastoriles, lo que resulta alucinante. El sendero contornea ahora, hacia la derecha, la "crête de Ayguebère", con la idea en la cabeza de encontrar el lago de Er, al pie del objetivo del día. La nieve hace acto de presencia; el volumen acumulado aun en el bosque llama la atención.

En el instante de salir del bosque, en el lugar donde pensábamos encontrar el pequeño ibón de Er, mi compa me dice:
-"Mira, por aquí ha pasado alguien".
Diez segundos después me dice "mira qué huella".
Me acerco y descubro maravillado una clara y rotunda huella de plantígrado. Un oso ha pasado por aquí, en sentido opuesto al nuestro. O sea que, efectivamente, había pasado alguien. Y digo "alguien", porque a un animal tan noble, el "tope de gama" del ecosistema de la montaña pirenaica, no es sólo "algo".
Es emocionante; el hallazgo es un gran regalo añadido al disfrute propio de la actividad montañera. Creo que era un buen ejemplar, y solo ruego que lo dejemos vivir muchos años y que pueda engendrar o tener descendencia.
Los siguientes minutos los pasamos sacando fotos a las huellas (muy profusas y claras), y girando el cuello más de lo normal, no fuera a ser que anduviera aun por allí.
Me decía mi amigo:
-"Si te encuentras con un oso, ¿qué hay que hacer?"
Yo no tenía mucha idea, pero, por imaginar, me imaginaba a mí mismo...
  • dándole en la tripita con el bastón telescópico,
  • corriendo por la nieve como un loco,
  • quedándome "estatua",
  • hablando alto para que se asustara ("vete, oso"/"allez allez, ours").
Las fantasías faunísticas se olvidaron rápido al emprender de nuevo la ruta, que consistía básicamente en subir y subir, sin zonas de descanso.

Equivocamos la ruta, lo que nos supuso una pérdida de tiempo y fuerzas. Nos metimos en una empinada comba que bajaba del Pi d'Er. Por suerte, mi compa pudo alcanzar a ver el lago de Er, lo que nos daba la clave de la ruta.
Alcanzamos el coqueto y escondidísimo ibón (1764 m), con la paranoia de que me iba a dar la pájara (teníamos agua y barritas racionadas, por olvido).
Las rampas no se acababan nunca, y además no teníamos claro cuál era el famoso Pico Aule.
Y pensar en subir allá arriba y tener que bajar otra vez por la "ruta del oso" me provocaba tembleque en las piernas.
Sin embargo, el uso del mapa dio sus frutos, y se hizo la luz:
-"Si aquí está el lago... y allí está el Midi, ..., el Aule es ese".
Y fue aquel, sí, pero joder qué lejos estaba aun.
Sufrí como un perro para llegar a cima.

En la cumbre, vistas de lujo, un poco de Acuarius y media barrita Powerbar sabor plátano. ¡Quién puede pedir más!


"Jean Pierre", señor del valle

El descenso por la vertiente Sur del pico nos ofrecía la bonita posibilidad de realizar un bucle y efectuar una bajada mucho más cómoda y "civilizada" que la peculiar subida. Además, las vistas a la vertiente NE del Midi d'Ossau le proporcionaban a la ruta un telón de fondo grandioso.
Desde Bious-Oumette, vacío de turistas, recorrimos por asfalto (alucinando con los aludes caídos a izquierda y derecha) los cinco kilómetros de recorrido hasta el coche.

Resumen: Ruta muy recomendada para montañeros pelín animados. Aquí, más fotos.

5 comentarios:

jefoce dijo...

Buenos días Iñaki, impresionante. La carne de gallina con las fotos, con la huella... Con todo. Lo que no me suele quedar claro es si estas entradas del blog son actuales o si sigues desempolvando tu baúl de los recuerdos... Es una zona que me hace tilín, bueno, más bien tolón. Aunque te mereces una colleja por no sacar el Pic de Sesques...

iK dijo...

El Sesques aparece en una de las fotos desde cima:

http://picasaweb.google.es/lh/photo/NkI4yopcR7KUyac9BrjfWA?feat=directlink

Esto no es viejo, hombre, es del 16.05.09. (Lo "viejo" esta en el otro blog) ¡El oso vive!

eresfea dijo...

¡Sana envidia!

Sergio dijo...

Caramba con el plan "B1".

PD: Aunque supongo que, a estas alturas, los osos ya habrán aprendido idiomas, yo probaría con un par de frases en esloveno. Por si acaso.

iK dijo...

Ya, claro, ..., hasta en el mundo de los osos hay refugiados, exiliados e inmigrantes forzosos. Ojalá se mezclen con los de aquí y se mejore la raza.