jueves, 15 de octubre de 2009

Funtastic Dracula Carnival. Benidorm, Costa Blanca

lo de menos terminó siendo el festi...

Esto es disfrutar: Lo que hizo, B, mi "1º de cuerda", este pasado fin de semana en esa meca del mega-turismo mediterráneo llamado Benidorm. Aquí su texto, fresco como el agua del Cantábrico:

"No conseguimos salir hasta el viernes a las 17:00 horas, porque J, el que llevaba el coche, le ha dado por apuntarse a la Uni a sacar "Peritos" con 43 tacos (es mi ídolo). El resultado fue plantarnos en Benidorm a las dos de la mañana, tras hacer el viaje tranquilamente con varias paradas, incluyendo una en Teruel, constatando que realmente existe.

La llegada a Benidorm
en la noche fue "total". Flipamos con el skyline todo iluminado, y nos pareció de unas dimensiones rollo Manhattan, con un número parecido de rascacielos. Nos costó bastante encontrar mi hotel, y tras hacerlo, allí me dejaron mientras ellos iban a buscar su apartamento. Al día siguiente me enteré que les había costado una hora más de reloj dar con el sitio.

Me hago unas risas con la de recepción el hotel, a la cual le hago muchísima gracia llegando a esas horas y con esa cara de despiste y desorientación. A la mañana siguiente tras desayunar, como tengo claro que mis horarios y los de mis amigos son como en "yin y el yan", salgo a la playa y empiezo a patear, empezando a coscarme realmente de donde estaba. Estoy en la otra punta del mundo de lo q es el centro y sobre todo de donde estan mis amigos, q es cerca de la playa de Levante. Yo estoy en la de poniente, que se ve larguísima, tras esta, está el centro, y después la de Levante, que es muy larga también, así que a andar se ha dicho...

Voy andando por la orilla, y tras observar con ojos de buho todo a mi alrededor, me voy descojonando yo sólo de la risa, mirando las vistas que se me ofrecen y la gente que pulula por allí. Las primeras carcajadas son mirando el despropósito arquitectónico de la ciudad; rascacielos y casas sin orden ni sentido de ningún tipo, en la que todo vale con tal de rellenar el mayor número de plazas hoteleras y apartamentos posibles.

El día es cojonudo, el agua está caliente y sigo caminando viendo corrillos de jubilados haciendo su gimnasia diaria. Llego a la zona central, que da a la parte vieja de Benidorm y es separación con la playa de "Levante", y al ser lugar más cercano al centro, el espectáculo playero va creciendo. Desde el señor con la bandera española encima de la sombrilla, los grupos de gimnastas jubiletas, que tras su ejercicio se reunen en enormes corrillos en la playa, y con un director de orquesta empiezan a entonar la tonada "... cuando en la playa la bella Lola... " y otros hits de su época.

Me lo estoy pasando bomba viendo todo esto, y fotografío a todo lo que se mueve. Echo un vistazo a lo viejo, confirmando algún retazo que tenía de la zona, una vez que me llevaron de txiki mis padres. Veo la calle del "coño" que la llaman
también de los vascos (por el encontronazo de la gente diciendo "coño tu por aquí"), y paso a la playa de Levante, y empiezo ya a caminar por el paseo marítimo, porque otra pateada por la arena, esquivando todo y a todos (se ve más gente en esta playa) ya iba a ser más excesivo que alguna salida pirenaica de las nuestras.

El Sol pega de lo lindo, y consigo llegar hasta el final de la otra playa, estando totalmente en la otra punta de Benidorm de donde me encuentro alojado. Vuelvo sobre mis pasos con la lengua pastosa, y veo un txiringito en el que pone "Pintas a 1,50 €" y ahí que me quedo. En la zona que estoy ya es dominio inglés 90 %, y con una deshidratación del copón le pido una pinta a una madura pero guapa camarera guiri, mientras observo la fauna que tengo sentada en la terraza de al lado.

El txiringuito está de lujo: Cerveza barata, camarera guapa, y agua pulverizada saliendo de unos tubitos del techo para refrescar el ambiente. Me doy cuenta inmediatamente de que va a ser un sitio clave durante nuestras fugaces vacaciones. Me tomo una, y suena el móvil. Por suerte uno de mis amigos se despereza y dice que viene donde mí, porque, casualmente, el chiringo en cuestión les queda cerca de sus apartamentos. Cuando llega donde mí, ya me he pedido la segunda y estoy con un "sopapo de impresión", a las 14:00 horas y sin haber comido.

Mi amigo J, empieza a ver el percal, y a empaparse del ambiente, y él, que era muy escéptico con el lugar, ya empieza a decir que se lo está pasando de puta madre y que ya sólo por el tema chiringo-playa, ya merece la pena haber venido, independientemente de los conciertos.

Al rato, llega el tercero en cuestión, que es un mitómano coleccionista de absolutamente todo lo que te puedas imaginar. Su primer objetivo era conseguir una camiseta del "Naranjito", cosa que resultó imposible.

Le comenté que les iba a llevar a un sitio a comer, y que concretamente a él se le iban a saltar las lágrimas de la emoción. Había controlado el garito cuando andaba por ahí sólo de excursión. El garito en cuestión, tenía un poster gigante en la entrada de "María Jesús y su Acordeón", la mítica cantora del tema de nuestra infancia "pajaritos por aquí, pajaritos por allí, cuando acabas de nacer, tu colita has de mover, chup-chup-chup-chup). Como preveía, el sitio causó sensanción, y mi amigo no hacía nada más que mirar a todos los sitios para ver si aparecía ella, para que le fimara en una servilleta.

A todo esto, comentaros, si vais por la zona, que no comais allá, a no ser que seáis fans de ella, porque gastronómicamente el sitio no vale nada. Tras esto, vueltita por la city, y separación de nuevo cada uno a sus aposentos, que a los míos era toda una aventura llegar por la distancia. Por supuesto me pegué el enésimo baño antes de entrar al hotel. Del concierto no cuento nada especial porque es más de lo mismo que siempre. Decir como comentario que a la vuelta del primer día, llegué a la entrada del hotel a las 3 de la mañana, y la puerta no se abría. Yo venga que dar un pasito patrás y otro palante, para que me detectara la fotocélula, mientras la de recepción muerta de la risa. Tras abrirme la puerta me dice que a la noche la tienen cerrada adrede.

A la mañana siguiente más de lo mismo, repetí operación. Me fui andando por la playa mientras mis coleguis se levantaban. Muchas paradas para baños, con un agua bien limpia, y volviendo a ver a mis amigos los jubiletas haciendo gimnasia y cantando. Acabé en el txiringo de nuevo, mientras bajaba otra vez el primero de mis amigos. Mientras lo hacían, en la terraza estaban tocando en vivo, en pleno medio día, un par de personajes. Tocaban clásicos de Lou Reed, Eric Clapton, y todo de ese palo, mientras los ingleses se soplaban las pintas como si fueran botellas de Insalus.

Cuando nos reunimos ya los tres, les hice alusión al bonito escote de "Dolly Parton", que era la camarera del txiringo. Le puse así por su parecido con la actriz y cantante yanki, con esa carita redonda, ojos azules, pelo rubio y generoso busto que tenía. De pasó les expliqué lo que era el "cuadro vichy", que lucía como estampado en el sostén la buena de Dolly.

Comimos en otro garito de la zona, nos dieron las 18:00 mientras acabábamos de comer, y para bajar lo digerido volvimos al chiringo (ya dije en la primera parte que en cuanto lo vi, me di cuenta de la importancia que iba a cobrar el lugar en cuestión). Unas pintas mientras nos iba oscureciendo, y ¡¡habemus milagro!!: J dice que "se va a bañar", y JM (el mitómano) que es un ser nocturno, habitante de las inmediaciones de la Calle San Martín en Donosti, y que no se bañaba en el mar desde hacía 20 años según sus palabras, dice que igual se baña.

El baño fue apoteósico, con la puesta de Sol sobre el skyline, la playa vacía de gente, y tres tíos medio cocidos a pintas: nos echamos grandes risas. El mitómano, como no pisa playa en su vida, estaba blanco como un albino, y entre el oscuro de la noche, y que no salía de la orilla porque no sabía nadar, parecía una Beluga varada en el arenal. Tras hacerles una exhibición de natación sincronizada (me salió todo muy natural, medio manga), alguién dijo al vestirnos de nuevo la frase fatídica a la que tanto miedo tenía "¿habrá que tomar un pote antes de ir al hotel no?".

Si recapacitas sobre esta frase, aquí en Donosti "un pote" significa tomarse un zurito y pacasa, pero claro, allí era tomarse una pinta con sus consiguientes 550 cl de contenido, que no es exactamente como los zuris de la zona. Uno se raja, y dice que él caña, por lo cual le pido a Dolly dos pintas y una caña. Ella, amablemente, con su acento extranjero me explica que a partir de las 20:00 esas bebidas cuestan un € más, tras lo cual yo le digo "que saque dos pintas y una caña".
Seguía siendo un chollo comparado con esto.

Tras esto ya nos dirigimos de nuevo a cambiarnos y ducharnos para ir de nuevo al concierto nocturno. Antes de ir vuelvo a quedar con ellos para cenar antes de entrar, y nos dan casi las 00:00 horas, por lo cual ya sabíamos que nos habíamos perdido a los 3 primeros grupos de los 6 que tocaban. Pero es que, inmersos en aquel ambiente, nos la sudaban los festis, que acabaron siendo un tema secundario.

En el concierto, un conocido nos comenta que un miembro del donostiarra grupo "DDD" con el que había hecho el viaje desde Donosti y habían alquilado un apartamento desde el Viernes, aún no había aparecido en él desde que llegó (y era Domingo noche ya) (...). Me ambienté más el segundo día de conciertos; ví a un grupo que me moló mucho, y tras unos bailoteos me agarré un taxi para volver al hotel.

Mi amiga recepcionista me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja. Por lo visto en ese hotel, de familias con niños, yo debía ser el único que llegaba a las tantas. Lástima de tan corta estancia, porque estoy convencido de que hubiéramos acabado siendo grandes amigos al cabo de unas cuantas noches más (si es que hubiera sobrevivido).

Al día siguiente ya no quedaba más que hacerse la maleta y volverse. Así lo hicimos, y nos volvimos a despedir con otro gran baño comunitario.

Resumen: "
I LOVE BENIDORM!!"

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