miércoles, 25 de septiembre de 2013

Barranco de Maska. Macizo de Teno, isla de Tenerife





 


El descenso del cañón de Maska en la costa NO de Tenerife es un clásico entre las excursiones de día o más bien mañaneras en la isla. De esto te enteras cuando vas allí, claro, o, en realidad, cuando investigas un poco antes de ir. 

Nos desplazamos en coche hasta Santiago del Teide por una intrincada carretera que se elevaba violentamente desde Garachico. Allí pillas un pequeño bus de línea que pasa un collado para ponerse a bajar en picado hacia el barranco. Tremendo. El chofer se quejaba de que aún allí permitan pasar a autobuses de los grandes. Ya sabemos cuándo las autoridades prohibirán tal cosa. Aunque esperemos que no. 

Desde la aldea de Maska y sin dilación emprendemos el descenso hacia el mar. Se nota que la ruta es un clásico y, aunque no en multitud, sí que andamos con más excursionistas alrededor. 

Pasado el primer tercio, adelantamos a un nutrido grupo de franceses que van con guía. El cañón cada vez se estrecha más y las paredes se muestran más altas e imponentes. El ambiente es bastante impresionante. 

Circulamos sin problemas. Una familia de eslavos felices van en zapatillas... La chavala en sandalias. Bien. Así conseguirás que te compren unas nuevas a la vuelta al hotel. 






La ruta nos llevo 2h20 desde Maska hasta la playa, adonde llegas feliz, por la belleza y la singularidad del lugar. Y porque lo que sigue es un agradable paseo en barco (con comida incluida) hasta el puerto de Los Gigantes. El barco-taxi se contrataba telefónicamente el día anterior.

Una ruta montañera especial, diferente a lo que aquí estamos acostumbrados (aunque tendría ciertas similitudes con el ambiente de la Norte de Eskaliers), sencilla y del todo recomendable para cualquiera que se acerque unos días a Tenerife, siempre que no sea sólo para tirarse a la bartola, claro.

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