martes, 15 de noviembre de 2011

Gabardito-Dios te Salve. Valle de Hecho, Pirineos



Recuerdo la primera vez que fuí al refugio de Gabardito. Era de noche y el Tigre de Zamatete subía decidido pista arriba. Era abril. Al día siguiente salió malo y no pudimos llegar al deseado Bisaurín. Por el macizo de Aspe se oía tormenta y yo llevaba un canguelo encima que paqué. En una de estas, llegué a lanzar el piolet por los aires, para evitar una muerte segura por electrocutamiento (...) También recuerdo que la guardesa de aquella época traía loco a alguno de mis amigos.

Después de aquella experiencia, he vuelto varias veces más. Los objetivos han sido siempre Bisaurín (normal del Collado Foratón) y Agüerri (normal y Canal Sur).

Esta última ocasión ha sido especial porque hemos ido con los niños. Cuando los acercamos a escenarios tan grandiosos como estos (estamos enfrente del Lenito y de la Boca del Infierno, por ejemplo), me pregunto a menudo si sentirán alguna impresión especial, si se sentirán empequeñecidos, turbados o incluso atemorizados. Yo creo que pasan por encima de estas consideraciones, y hasta la fecha nunca les he oído hacer mención a la belleza o fealdad de un paisaje. Yo, sin embargo, recuerdo nítidamente la profunda sensación de grandeza que me causó el paisaje de Belagoa (Lakora, Tres Reyes, Lapakiza... ) cuando en mi infancia me llevaron en autobús los del Club Juvenil.

5 comentarios:

Sergio dijo...

Aún es pronto. Seguro que dentro de unos años comentarán con sus amigos que sus aítas les llevaron a unos sitios impresionantes (o guays, según)

vidal dijo...

Precioso lugar y preciosas fotos!!!... enhorabuena por un día tan guapo!!!... Interesante reflexión la tuya, Iñaki, ¿qué pasará por esas cabecitas al disfrutar de estos parajes?... yo la verdad, intento hacer memoria y creo recordar que más que la belleza de los lugares por los que íbamos me impactaba lo bien que me lo pasaba en esos sitios tan guapos, luego con el tiempo he aprendido a valorar lo bonitos que son los paisajes de montaña, pero me sigo quedando con lo que disfruto en ellos y sobre todo con una buena compañía para hacer monte... veremos lo que nos cuentan nuestros peques de aquí en unos años, je, je, je... Saludos Esgalleros!!! =D...

iK dijo...

Gracias Sergio, gracias Vidal. Mirad, al menos la mayoría de las veces van al monte con sus amigos; al menos tienen ya eso ganado.
Un saludo,
Iñaki

Anónimo dijo...

Eso se queda grabado en la mente, y se valora en el futuro, que no te quepa la menor duda.

P.D. aisssss Saioa!!

eresfea dijo...

Caaaalma. El contacto con la belleza da sus frutos inopinados y buenos.
El ejemplo del amigo y su "focalización" con la guardesa, abre todo un capítulo de consideraciones. Para un ensayo, je.